Con EA Sports copando el mercado actual de los videojuegos de fútbol, ya pocos se acuerdan de que a principios de los 2000 existió un título japonés que le presentó una durísima batalla por el control del mercado al entonces llamado FIFA, que en la época de la PlayStation 2 temió perder su hegemonía.
El 15 de marzo de 2001 nacía en Japón el World Soccer: Winning Eleven 5, que se trasladó a Europa el 23 de noviembre del mismo año con el nombre de Pro Evolution Soccer (PES), inicialmente para la consola de sobremesa de Sony. Lo que nadie esperaba era que su jugabilidad y gráficos avanzadísimos para la época llegarían a desbancar a todo un gigante como el FIFA, el buque insignia de la filial deportiva de EA Games.
Pero la nipona Konami tenía una visión clara de lo que podía lograr y alcanzó sobradamente sus objetivos. Acostumbraron a los jugadores a tirar con el cuadrado, centrar con el círculo y acelerar con el R2, toda una revolución. Además la carencia de licencias acabó siendo un añadido, con los fieles cogiendo extremo cariño a equipos como el Chamartín (Real Madrid), el Cataluña (FC Barcelona) o el West London Blue (Chelsea).
Por encima de todo, es vox populi que la franquicia alcanzó la cima con el PES 6 (año 2006), probablemente el mejor simulador de fútbol de la historia, sustentado por el legendario e imbatible Inter de Milán de Adriano y Zlatan Ibrahimovic. De este equipo se llegó a decir que estuvo prohibido su uso en competencias oficiales por su extrema superioridad.
El verdadero amor de muchos
Sin embargo, si algo enamoró a quienes introdujeron el Pro Evolution Soccer en sus consolas fue la Liga Master, un modo carrera sin fin en el que el objetivo era desarrollar un equipo a lo largo de los años. De hecho, los hubo que jugaron tanto que algunos de sus futbolistas llegaron a retirarse por "defunción".
Cabía la posibilidad de realizar el camino con un club real, pero el auténtico atractivo residía en ponerse a los mandos del plantel oficial del PES, que con el paso de las ediciones caló tan hondo en los corazones de los aficionados que casi nadie se planteaba iniciar una Liga Máster con otros soldados que no fueran los de Konami.
Entre los nombres más recordados figuran los de Ivarov (portero), Stremer (defensa), Valeny (defensa), Minanda (centrocampista y capitán) o Ximelez (centrocampista de origen español).
Eran la columna vertebral de un equipo que distaba mucho de ser de ensueño, pero que sumó adeptos gracias a las particularidades y marcadas personalidades de sus integrantes. Con todo, un individuo volaba por encima del resto: Castolo, un delantero brasileño de talla mundial capaz de levantar ligas el sólo.
El mago de Brasil ha llegado a ser catalogado como el mejor futbolista virtual de la historia, con una capacidad inusitada para el gol y la gambeta; ligados a un don a la hora de evitar el castigo del árbitro tarjetero. Toda una leyenda que no recibió su nombre más conocido hasta PES4, siendo anteriormente 'Castoro' y 'Castello'.
Con el decaer de su estrella, el Pro Evolution Soccer encontró su ocaso y cedió el lugar que tanto le costó ganar. Sin embargo, seguirá siendo por siempre el número uno en el corazón de los más fieles.
