El deporte ha iniciado una nueva era esta temporada con grandes cambios tanto en el chasis como en las normas de motor, con las nuevas unidades de potencia repartidas aproximadamente al 50% entre energía eléctrica y combustión.
Durante las tres primeras carreras, los pilotos se han quejado de tener que levantar el pie y dejarse llevar en curvas rápidas para que el motor de combustión recargue la batería, además de expresar preocupaciones sobre la seguridad.
También han tenido que lidiar con el llamado 'super-clipping', una situación en la que la unidad de potencia desvía automáticamente energía del motor a la batería, ralentizando el coche incluso cuando el piloto acelera a fondo.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha informado en un comunicado que, tras una reunión online con los once jefes de equipo, los directores ejecutivos de las unidades de potencia y la Fórmula 1, se han acordado varios "ajustes" durante la temporada que ahora serán sometidos a una votación virtual.
"Las propuestas acordadas hoy... se implementarán a partir de Miami, salvo los cambios en la salida de carrera, que se probarán en Miami y se adoptarán tras recibir comentarios y realizar un análisis", señala el comunicado.
La FIA ha explicado que se ajustarán los parámetros de gestión de energía en la clasificación, reduciendo la recarga máxima permitida de ocho a siete megajulios, para fomentar una conducción más constante a fondo. Además, la potencia máxima del 'superclip' aumentará de 250kW a 350kW, con el objetivo de reducir el tiempo dedicado a la recarga.
En carrera, se introducirán medidas para reducir las diferencias excesivas de velocidad y limitar los cambios bruscos de rendimiento, estableciendo un tope de 150kW adicionales para la potencia máxima disponible mediante el boost.
Se ha desarrollado un nuevo sistema para mitigar el riesgo de que un coche que arranca lento sea alcanzado por otro más rápido que venga justo detrás, así como medidas para mejorar la seguridad y la visibilidad en condiciones de lluvia.
