Centro de estadísticas del Barcelona-París
Un nuevo mal comienzo del Barça permitió a los parisinos, penúltimos de la competición, disfrutar de un 5-11 que provocó el enfado de Xavi Pascual. Fue lo que necesitaban los azulgrana para ponerse las pilas y, de la mano de Brizuela, poner las cosas a la normalidad esperada. Mas el rival no quiso dar su brazo a torcer tan pronto y se las apañó con muchos puntos en la pintura para llevarse el primer cuarto (18-21).

Y aún resistió unos minutos más, aprovechando el pésimo porcentaje desde el perímetro de los culés (2/12) en la primera mitad y cierta pérdida de concentración defensiva. Poco a poco, bajo la dirección de Laprovittola, un 8-0 permitió al Barça tomar el control y marcharse al descanso con ventaja (43-39).
Parecía que lo más difícil estaba ya hecho, que la sublevación del París había vivido ya su momento. Pero el tercer cuarto volvió a dejar múltiples lagunas de los catalanes, especialmente en defensa, pero no sólo ahí. La lesión de Vesely hizo mucho daño. El 12-25 que encajaron fue humillante (55-64, min. 30). Así que tocaba de nuevo ponerse el mono de trabajo para remontar. Sin embargo, no sólo no recortaron la distancia sino que ésta aumentó hasta los 17 puntos (61-78).
Ahí firmó una notable reacción el Barça con un 9-0. Sin embargo, no le dio para más. El París jugó bien sus bazas para retener su tesoro y se llevó una victoria que no le servirá para mucho más que para hincharse de orgullo. Que no es poco, claro. Como tampoco es poco que los de Pascual sumen su tercera derrota en Euroliga en las últimas cuatro jornadas.
