Su vínculo con la Penya comenzó en 2016, cuando participó como invitado en la Minicopa. Sus actuaciones convencieron al club y, un año más tarde, pasó a formar parte de manera permanente de la cantera verdinegra, todavía en edad cadete.
Desde entonces, Allen fue creciendo dentro de la estructura del Joventut hasta alcanzar el baloncesto profesional y convertirse en uno de los jugadores formados en Badalona que han conseguido alcanzar el primer nivel.
En su última campaña, el jugador tuvo una participación media de siete minutos y 38 segundos, en los que aportó 2,2 puntos y un rebote por encuentro. En el apartado de tiro, firmó un 60,6% de acierto en lanzamientos de dos y un 25% desde el perímetro, mientras que su valoración media se situó en 1,2 créditos.
Ahora, Allen emprenderá un nuevo camino lejos del Joventut. El club verdinegro ha querido reconocer su trabajo y compromiso durante todos estos años y le ha deseado suerte en los próximos desafíos de su carrera, tanto dentro como fuera de las pistas.
