Con apenas 29 años, Brandon Clarke, jugador de los Memphis Grizzlies, falleció a causa de una sobredosis de cocaína y heroína. En el momento de su fallecimiento le restaba uno de los cuatro años de contrato que había firmado con la franquicia en 2023.
En total, el canadiense debía cobrar en su último año 12,5 millones de dólares (unos 10,8 millones de euros) de los 50 que había acordado y comenzaron a surgir las suspicacias al respecto, con 'Front Office Sports' publicando que el patrimonio del chico no recibiría el dinero.
Rápidamente, fuentes consultadas por 'Yahoo Sports' desmintieron esa información. Si bien es cierto que los contratos de la mejor liga de baloncesto del planeta no están garantizados en caso de fallecimiento, los representantes y las franquicias suelen llegar a diferentes acuerdos para estas casuísticas, como ha sucedido con el trágico final de Clarke.
De hecho, desde la agencia dle jugador salieron al paso de las primeras noticias: "Resultó muy decepcionante ver la información errónea que se difundió. El contrato de Brandon estaba plenamente protegido ante una eventualidad fatal. Por tanto, tanto la familia como el patrimonio de Brandon cuentan con una protección total en virtud de dicho contrato" comentó Mark Bartelstein, de la agencia Priority Sports.
Y es que, gracias a una cláusula del contrato de Brandon Clarke con los Grizzlies se espera que se pague la integridad de los 12,5 millones de dólares a los herederos legítimos a través de un seguro de vida que cubre su muerte.
Por otro lado se encuentra la causa del fallecimiento. Si el deceso por consumo de sustancias no está incluído en la póliza, la aseguradora sí que podría negarse a abonar el montante económico faltante del contrato del ala-pívot candiense.
