Todo estaba preparado en el Jyske Bank Boxen de Herning para la final. Una marea roja aplaudiendo cada ataque de Dinamarca y silbando cuando Alemania hacía lo propio y un palco de alto nivel con los máximos mandatarios de ambos pa´sies, Mette Frederiksen y Friedrich Merz.
La primera parte estuvo muy pareja. Alemania aguantaba la presión, pero Dinamarca conseguía dar pequeños tirones gracias al acierto anotador de Simon Pytlick y Jóhan Hansen. En Alemania, Juri Knorr y Julian Köster aguantaban el tipo. Pero lo que marcó la diferencia fue la actuación en la portería de Kevin Moller para alcanzar el 18-16 al descanso.
Dinamarca se escapa en la segunda parte
El arranque de la segunda parte supuso el aumento de la renta nórdica, gracias a que Mathias Gidsel empezó a martillear la portería alemana y a demostrar por qué es el mejor jugador del mundo (26-22). Andreas Wolff sostenía a Alemania en la portería, pero los daneses manejaban rentas de entre dos y tres goles que los germanos no podían reducir.
Emil Nielsen paró un penalti a Nils Lichtlein con 30-27 y Kirkelokke desde el extremo ponía la sentencia. Cuatro goles de ventaja para Dinamarca a cuatro del final. Por si esto fuera poco, Jakobsen ampliaba la renta a tres del final, Arnoldsen la confirmaba y Gidsel ponía la guinda al pastel: 34-27.
Dinamarca se proclama campeona de Europa por primera vez desde 2012 y gana con total merecimiento su torneo. Es el tercero que logra en la historia, que la confirma como la mejor selección del mundo en balonmano masculino sin discusión. No en vano, ha ganado los últimos cuatro Mundiales y dos de los tres últimos oros olímpicos.
Los más destacados del partido, en Dinamarca Simon Pytlick con ocho goles y Mathias Gidsel y Jóhan Hansen con siete cada uno. En Alemania, Johannes Golla, Juri Knorr y Marko Grgic con cinco cada uno. En el tercer y cuarto puesto, Croacia se llevó el bronce tras derrotar a Islandia por 33-34.
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