Cobolli, sobre la final de Roland Garros: "Es la oportunidad de mi vida"

Flavio Cobolli
Flavio CobolliReuters / Benoit Tessier

Flavio Cobolli ha estado en los últimos años casi siempre a la sombra de su famoso compatriota Jannik Sinner. Pero este domingo 6 de junio, en la final de Roland Garros, todos los focos del Stade Roland Garros se centran por completo en el número tres de Italia.

El tenista de 24 años, Cobolli, disputa la primera final de Grand Slam de su carrera ante Alexander Zverev. Su gran objetivo: superar lo logrado por Sinner la temporada pasada y convertirse en el primer italiano desde Adriano Panatta en 1976 en levantar la Coupe des Mousquetaires en el cielo de París. Tras la sorprendente eliminación de Sinner, número uno del mundo, en la segunda ronda, el cuadro masculino en París ha quedado completamente abierto.

Cobolli, décimo cabeza de serie, definió el torneo como "la oportunidad de mi vida" tras su victoria en cuartos de final ante Felix Auger-Aliassime. En semifinales, se benefició de la retirada por enfermedad de su compatriota Matteo Arnaldi y accedió directamente a la final. Independientemente del resultado, ya es un hecho: gracias a su sensacional actuación en París, Cobolli entrará por primera vez en el Top 10 del ranking mundial el lunes.

"Estoy realmente feliz por el resultado que he conseguido esta semana", celebró Cobolli, quien ya en 2020 logró el título de dobles júnior en Roland Garros.

El momento más emotivo llegó cuando se confirmó su salto a la élite: "Mi padre vino hacia mí... y nos abrazamos con todo el equipo. Cada vez que alcanzo un nuevo récord en mi carrera, hay un gran abrazo para todos."

Aunque Cobolli todavía no ha conseguido los grandes éxitos de Jannik Sinner o de la actual número dos de Italia, Lorenzo Musetti, este domingo puede hacer historia. Tras sus títulos en tierra batida en Hamburgo y Bucarest la temporada pasada y el triunfo en pista dura en Acapulco al inicio de esta campaña, solo le falta el gran golpe para entrar en los libros de historia.

Entre el campo de fútbol y la pista central

El tenis no siempre fue la única pasión de Cobolli. Nacido en 2002 en Florencia, pasó su infancia en Roma y jugó con éxito en la academia juvenil de su club del alma, la AS Roma.

"De niño, me gustaba más el fútbol que el tenis", admite sin tapujos. Al final, sin embargo, se decantó por el deporte individual, donde solo dependía de sí mismo y de su padre y entrenador, Stefano Cobolli, también extenista profesional.

"No me gusta jugar en equipo, salvo en la Copa Davis. Por eso dejé el fútbol. Cuando juego al tenis, siento emociones muy diferentes y me encuentro mucho más cómodo". Aun así, sigue siendo un gran aficionado al fútbol: tras su victoria en octavos de final ante Zachary Svajda, regresó a la pista Philippe Chatrier para encontrarse con estrellas del Paris Saint-Germain como Ousmane Dembélé y hacerse un selfie con el trofeo de la Champions League.

La superstición de la ducha al estilo Rafael Nadal

Además de su talento, Cobolli también ha traído a París una buena dosis de superstición. "Soy un poco supersticioso, pero no estoy loco", bromeó. "Pero esta semana he sido más extremo de lo habitual. Siempre voy al mismo restaurante, pido el mismo plato y uso siempre la misma ducha."

Esto último no es casualidad, sino historia: se trata de la cabina preferida del máximo campeón de Roland Garros, Rafael Nadal.

"He usado la misma ducha que Rafa porque tenía ese recuerdo en la cabeza: estaba dentro cuando él llamó a la puerta. Tuve que darme prisa porque él me estaba esperando", contó Cobolli entre risas. "Me dijo entonces que llevaba 14 años usando esa ducha".

Si Cobolli logra este domingo su primer título de Grand Slam, el año que viene podría haber problemas de espacio en los vestuarios de París durante la defensa del título, porque entonces el italiano también tendrá derecho a la ducha de los campeones.