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El círculo virtuoso de Buse: los nombres detrás del ascenso del ‘Colo’

Ignacio Buse
Ignacio BuseFoto por RAY TANG / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP

El título en Winston-Salem, el salto al puesto 30 del mundo y su emocionante US Open confirman un crecimiento acelerado sostenido por un equipo de élite.

Hace exactamente un año, Ignacio Buse celebraba una clasificación especial. Había conseguido ingresar al cuadro principal del US Open después de superar la ‘qualy’ y cumplía uno de esos sueños que acompañan a todo tenista desde niño: jugar un Grand Slam. Un año después, el escenario volvió a recibirlo, pero Nacho ya no era el mismo.

Llegó como campeón de dos torneos ATP, instalado entre los 30 mejores tenistas del mundo y convertido en una de las historias deportivas más importantes del año para el Perú. En Nueva York consiguió, además, avanzar por primera vez a la segunda ronda del US Open, en un torneo que también guarda un vínculo familiar: allí compitió en 1958 su tío abuelo Enrique Buse, otro nombre importante en la historia del deporte peruano.

El salto del ‘Colo’ ha sido rápido. Quizá más rápido de lo que muchos proyectaban. Pero difícilmente puede calificarse como inesperado. Detrás de los resultados hay años de trabajo, una decisión temprana de apostar por su desarrollo profesional y, sobre todo, un entorno que hoy parece haberse convertido en una de sus principales fortalezas.

Buse está en el mejor momento de su corta carrera. Y antes de volver a vestir la camiseta peruana en la Copa Davis, llega respaldado por un círculo que explica buena parte de su ascenso.

Barcelona, el punto de partida

El gran salto en la formación profesional de Ignacio ocurrió cuando llegó al instituto TEC Carles Ferrer Salat de Barcelona, ciudad en la que reside actualmente. Allí encontró una estructura diseñada para el alto rendimiento y comenzó a construir el equipo que hoy lo acompaña en el circuito.

Juan Lizariturry, extenista profesional español, es su entrenador principal y uno de los hombres que más tiempo pasa junto a Buse durante el calendario. A su lado trabaja el argentino Federico Berruezo, encargado de la preparación específica para el tenis y el desarrollo técnico de un jugador que todavía tiene un amplio margen de crecimiento.

El tercer integrante permanente de este engranaje es Nacho Coll, fisioterapeuta y miembro también del TEC de Barcelona. En un circuito que exige competir prácticamente todas las semanas, cuidar el cuerpo se ha convertido en una necesidad tan importante como perfeccionar el saque o mejorar el revés.

La evolución de Buse, entonces, no responde únicamente a un talento que ahora encontró su momento. Existe una estructura detrás de cada entrenamiento y de cada torneo.

La experiencia que llegó al box

Uno de los nombres más importantes que se incorporó recientemente al entorno de Ignacio es Gabriel Urpi.

El extenista español y entrenador de larga trayectoria en el circuito llegó al equipo en diciembre y su presencia añadió experiencia a un grupo que trabaja con un jugador que, pese a sus resultados, recién comienza a recorrer el camino de la élite.

Urpi conoce ese mundo. En su carrera como entrenador ha trabajado con figuras como Arantxa Sánchez-Vicario, Conchita Martínez, Flavia Pennetta y, durante la última década, Elina Svitolina.

Su incorporación representa algo más que un nuevo entrenador. Para un tenista de 22 años que ha pasado en pocos meses de perseguir títulos a convertirse en uno de los protagonistas del circuito ATP, tener cerca a alguien que conoce la presión de los grandes escenarios puede resultar determinante. 

Los resultados todavía son recientes, pero la relación comienza a ofrecer señales alentadoras.

La estadística de Buse
La estadística de BuseFlashscore

Más ojos para un jugador en crecimiento

La gira europea de este 2026 también permitió sumar otras voces al equipo. Pablo Arraya, pieza importante durante ese tramo de la temporada, reveló la incorporación de Juan Albert ‘Pitu’ Viloca, extenista español que llegó al puesto 47 del mundo.

Durante los últimos torneos también destacó la presencia de Albert Costa, una referencia del tenis español y actual director deportivo del TEC.

La importancia de estas presencias está en la mirada. El ascenso de un tenista joven no puede depender de una sola persona ni de una única interpretación de su juego. Buse tiene hoy a su alrededor profesionales con experiencias distintas y trayectorias capaces de complementar su evolución.

Y el resultado está a la vista. Dos títulos ATP, el histórico campeonato en Winston-Salem, el mejor ranking de su carrera como número 30 del mundo y una actuación emocionante en el US Open han cambiado la dimensión de Nacho dentro del tenis peruano. 

Los últimos resultados de Buse
Los últimos resultados de BuseFlashscore

El mentor que nunca se fue

Pero antes de Barcelona, antes del ranking y antes de los grandes estadios, hubo otro nombre que acompañó el camino de Ignacio: Luis Horna.

El ‘Lucho’ fue una referencia para Buse desde sus primeros años en las canchas y hoy continúa siendo un soporte importante, especialmente cuando el peruano se pone la camiseta de la selección.

Horna conoce lo que significa cargar con la expectativa de un país y también sabe lo que supone competir en la Copa Davis. Su rol como mentor trasciende lo estrictamente deportivo y representa una conexión entre las generaciones del tenis peruano.

Para Buse, que ahora es la gran ilusión del país, contar con alguien que ya vivió ese camino es una ventaja difícil de medir.

La familia y el otro equipo

Fuera de la cancha también existe un equipo. Buse ha hablado en diferentes oportunidades sobre la importancia del respaldo de su familia y de su novia española durante la adaptación que significó mudarse a Europa. Sus padres y su hermano también forman parte de ese soporte cuando tienen la oportunidad de acompañarlo. En un deporte individual, nadie gana completamente solo.

Ignacio Buse será quien tome la raqueta y enfrente los puntos decisivos. Será él quien soporte la presión y celebre los títulos. Pero detrás de cada victoria hay un círculo que trabaja para que el tenista llegue preparado al siguiente desafío.

Y el próximo está cerca: la Copa Davis

Nacho llega después del mejor año de su carrera, con un ranking que lo coloca entre los mejores del mundo y con la ilusión de seguir empujando los límites de lo que parecía posible.

El talento abrió la puerta. El trabajo la mantiene abierta. Y su círculo, quizá, está ayudando a que Buse siga subiendo una escalera que, por ahora, todavía no parece tener techo.