Centro de datos del AEK Atenas-Rayo Vallecano
El panorama era gris para los griegos en su intento de alcanzar las semifinales, y así también lo reflejaba el inicio del partido, con el terreno de juego cubierto por el humo de las bengalas encendidas por la afición local.
Pese a la dificultad del reto, anotar tres goles y no encajar para forzar la prórroga, los helenos arrancaron con energía y empuje, tratando de imponer un ritmo alto desde el primer minuto.
Sin embargo, Íñigo Pérez no quiso sorpresas. El técnico del Rayo Vallecano apostó por su once de gala, con la intención de controlar el partido desde el inicio y evitar cualquier sobresalto en un escenario exigente como Atenas.
El ímpetu local apenas duró cinco minutos. Los amarillos no lograron inquietar a la zaga de la franja y pronto el Rayo empezó a encontrar espacios para correr. En una de sus acciones más características, Álvaro García probó a Thomas Strakosha, que no logró blocar el balón y lo dejó muerto en el área. Andrei Rațiu, sin embargo, se precipitó y remató de forma defectuosa en el área pequeña, perdonando el primer tanto del encuentro.
La siguiente ocasión también fue para los madrileños. De nuevo Álvaro impuso su velocidad para superar a su marcador, pero su disparo, demasiado centrado, fue bien resuelto esta vez por el guardameta montenegrino, que aseguró el balón sin complicaciones.

Nervios a flor de piel
La seguridad del Rayo Vallecano se diluyó con el paso de los minutos. El colegiado elevó el listón de la permisividad y comenzó a tolerar contactos muy duros, un criterio que desquició a los jugadores más técnicos del conjunto visitante y favoreció claramente el juego físico de los locales.
Pep Chavarría acabó con la huella de un codazo en el rostro, y a Pathé Ciss no debió llegarle la circular. El senegalés se dejó caer dentro del área y Zini aprovechó el rechace posterior dentro del área para abrir la lata.
La tensión fue en aumento. Akhomach se desesperó con el criterio arbitral y estuvo cerca de ver la segunda amarilla, comprometiendo aún más la situación de los vallecanos. Para colmo, Álvaro García tuvo que abandonar el terreno de juego antes de la media hora por lesión, un contratiempo importante para el ataque de la franja.
La entrada de Pacha Espino buscó aportar energía y contundencia por el costado izquierdo, pero el partido seguía inclinándose hacia el lado local. El Allwyn Arena estalló cuando Ratiu cayó en la trampa de Koita y cometió penalti. Marin no perdonó desde los 11 metros: Augusto Batalla adivinó la dirección, pero no pudo detener el potente disparo.
El descanso se convirtió en un alivio necesario para el Rayo, superado y sin capacidad para salir de su campo ni enlazar posesiones largas. Los ataques del conjunto griego se sucedían con peligro constante, y solo las intervenciones de Batalla evitaron un castigo mayor. Los de Íñigo Pérez estaban obligados a reaccionar si querían mantener en su mano el billete a las semifinales.
¿'Isi' sí?
Alemao entró al terreno de juego por Ilias, que ya había sido amenazado con marcharse antes de tiempo a la ducha.
Antes de que el punta pudiese tocar un balón, Zini sembró de nuevo el caos en campo rival y, con un cabezazo, igualó la eliminatoria, confirmando los peores presagios rayistas.
Luiz Felipe pareció ponerle la guinda a la noche del AEK lesionándose y obligando a Íñigo Pérez a adelantar el cambio de Unai López, además del del central brasileño.
Cuando el caos estaba instaurado en el conjunto vallecano, emergió Isi, que no estaba haciendo un buen partido, para congelar a toda Atenas. El murciano recogió el pase de Pedro Díaz, recién ingresado al campo, para abrir la lata y meter momentáneamente a los de LaLiga.
Para el Rayo, el camino no fue un camino de rosas. Todo el equipo se vio obligado a achicar agua como nunca. Ocasiones rozando el poste, salvadas bajo palos... De todos los colores las tuvieron unos griegos que, a 20 del final, no contaban con la precisión de los primeros 45 minutos.
El tanto supuso un auténtico oasis en medio del desierto. El Rayo Vallecano logró respirar tras el golpe y encontró cierta calma en los minutos en los que consiguió tener más control del balón, reduciendo el asedio rival.
A falta de 10 minutos para el final, Isi abandonó el terreno de juego y dio entrada a Mendy, que reforzó la estructura defensiva en un tramo en el que el partido ya estaba completamente volcado hacia la portería de Batalla. El guardameta, además, comenzó a ganar segundos con sus habituales mañas en los compases finales, enfriando el ritmo del encuentro y ayudando a su equipo a resistir el empuje local.
Los de Nikolic empezaron a precipitarse y sus ataques llegaron con menos claridad. El Rayo pudo vivir más tranquilo el último minuto, pero De Frutos se estrelló contra la madera. A pesar del error, los visitantes sellaron su pase a la siguiente ronda tras mucho sufrimiento en la capital de Grecia.

Jugador Flashscore del partido: Rota (AEK).
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