-¿Cómo enfoca la selección de Serbia el amistoso contra España?
Esta va a ser mi segunda ventana FIFA, que ya en la anterior jugamos los últimos partidos de la fase clasificatoria para el Mundial, y lamentablemente no pudimos clasificarnos. En esta, por una parte, me dio mucha alegría cuando vimos que nuestro rival era España, pero sí que es cierto que esto no estaba previsto. Nuestro rival, en Doha, por el Qatar Football Festival, iba a ser Arabia Saudí, pero, lamentablemente, con estos incidentes de la guerra que está pasando, pues imposible celebrar ese evento. Por otro lado, hemos salido ganando en cuanto al rival, en cuanto a la trascendencia que tiene, en cuanto a la ilusión que nos hace, eso como primera perspectiva.
La segunda, pues sabemos del potencial que tiene, conocemos muy bien a la selección española y el jugador serbio está a un nivel técnico-táctico muy alto. Tiene una capacidad espectacular y sabemos que tenemos que ir con todo, que tenemos que ir no pensando que es un amistoso, no pensando en disfrutar del ambiente que nos vamos a encontrar en La Cerámica, sino pensando en que si no damos nuestro 100%, lo podemos pasar mal.
Ha comentado lo del cambio de rival, la misma España, que en Oriente Medio iba a jugar la Finalissima y al final se cayó todo, ¿cómo vivieron el proceso de que se organizara este partido amistoso?
A mí me cogió en Madrid, que también doy clase en la Federación Española, en los cursos de entrenadores de porteros de UEFA GK Courses, de los que soy tutor, y justo ahí coincidí con Miguel Ángel España, que es el entrenador de porteros de la selección absoluta española, y ahí salió la noticia de que Argentina tenía problemas para cambiar la sede del partido, no creía que era una sede muy neutral jugar en España y había bastantes problemas. Allí mismo, estando en la Federación Española, salió nuestro nombre, el de Serbia, y allí lo hablamos los dos. Va a ser la primera vez que nos enfrentemos Miguel Ángel España y yo en un partido internacional. Una vez confirmado, ya tocó empezar a analizar lo que es la selección española, las individualidades, acciones de balón parado, etcétera.

¿Cómo aterriza en la selección de Serbia?
Todo pasa por algo, yo estaba en Arabia Saudí, en el Al-Ittihad, la temporada pasada, con Laurent Blanc de entrenador. Quedamos campeones de Liga y de Copa, iniciamos esta segunda temporada, y en la jornada cuatro, una sola derrota y salimos. Al final, el mundo saudí tampoco espera mucho en cuanto a resultados a largo plazo, y cuando perdimos contra el Al Nassr, en casa, eso fue un poco la debacle y mi salida del Al-Ittihad. Todavía estando en Yeda, Paunovic, al que acababan de cesar también en el Oviedo, estaba montando su nuevo cuerpo técnico, no tenía entrenador de porteros, le habían hablado de mí y antes de vernos en Madrid, de conocernos en persona, salió la opción de la selección de Serbia, contactaron con Pauno, y bueno, a raíz de ahí ya todo fue bastante acelerado, y muy bien, muy contento.
¿En qué consiste su día a día en la selección de Serbia?
Muy tranquilo. Al final, el trabajo de campo, de preparar entrenamientos, de estudiar al rival, no es a diario, es mucha labor de scouting, ver mucho vídeo. Piensa que hay unos 183 porteros serbios repartidos en las grandes ligas, no todos están jugando, pero sí tenemos que llevar un poco el control, intentar conocerlos a todos, o a la mayoría, y controlar a los que más despunten y a los cinco o seis posibles porteros que puedan estar con nosotros. Hacemos seguimiento de categorías inferiores, de sub-21 y sub-19.
Vemos los partidos que podemos ver, todos los entrenamientos que nos pueden pasar cuando hacen concentraciones aquí las categorías inferiores, y así esperar hasta la siguiente ventana FIFA, que es cuando nos vemos aquí, en Stara Pazova, en la ciudad del fútbol de Belgrado. Entonces sí que el día a día es muy parecido a una pretemporada, estamos concentrados en el hotel, entrenamientos dobles, muchísimo vídeo, convivencia, muy muy parecido a una pretemporada.
Justo le iba a preguntar ahora sobre las diferencias que hay en el trabajo de un entrenador de porteros en su caso, en una selección o en un club.
Aquí trabajamos con muchísimos datos, con muchísimo vídeo, tenemos mucho tiempo para preparar, evaluar y analizar esos datos, hasta que llegamos, como he dicho, a esa ventana FIFA en la que sí que vamos a hacer el entrenamiento. No es una carga muy, muy elevada porque el jugador ya viene de cargas elevadas. Normalmente, el primer día que vienen aquí, o bien han jugado el día de antes o dos días antes. Tenemos que hacer bastante trabajo de recuperación, más activación.
En esos casi 10 días que estamos aquí, ese es nuestro hándicap, nos centramos en recuperar y activar con mucho contenido táctico, pero muy poca cantidad de entrenamiento, no le podemos meter cargas exageradas, no hacemos un trabajo de fuerza explosiva, así que es más condicionar, en mi caso, a los porteros, trabajos de prevención, y una vez que ya se salta al campo, pues adaptarlos al modelo de juego y mantenerlos en un nivel técnico táctico que ya tienen.
Nosotros nos encontramos a la mejor versión del jugador. El jugador, cuando viene a la selección, ya se siente importante porque ha sido seleccionado, y aquí quiere disfrutar de la convivencia, del entrenamiento, de estar representando a su país, entonces es su mejor versión.
Así son los tres porteros de Serbia
¿Cómo es Djordje Petrovic, el portero que estaba en el Chelsea, y que ahora está en el Bournemouth de Iraola?
A mí me encanta valorar a la persona, y como persona es excepcional. Es un chico al que, además, le encanta trabajar, que lo tenemos que frenar un poco, y decirle que esté tranquilo, que pare, que si luego quiere hacer un trabajo extra en portería, lo que sea, hacemos cinco minutitos solo, 10 máximo.
Él es una esponja, pregunta mucho, quiere aprender, a él le encanta, está en constante aprendizaje. Es un poco el perfil de los tres porteros que tenemos en esta convocatoria –Vanja Milinkovic-Savic, Rajkovic y Petrovic–, que están en ese proceso también, de inquietud, de seguir aprendiendo. No son porteros acomodados y engrandecidos, tienen ese punto de humildad y da gusto trabajar con ellos.

Pues Vanja, por ejemplo, es un portero súper establecido en el fútbol italiano, y es una estrella allí.
Está claro. También creo que, en el contexto en el que hemos llegado nosotros aquí, de la mano de Veljko Paunovic, ayuda. Él ya trabajó con esta generación de jugadores y quedaron campeones del Mundial sub-20, y aunque yo no sé cómo trabajaba el seleccionador anterior, cuál era su metodología, veo a los jugadores con un punto de ilusión, no solo a los porteros, sino a todos los componentes de la selección serbia, por el hecho de que Paunović esté aquí con ellos. Es como que están recordando esos éxitos que tuvieron en el pasado. Y quizá ese es el punto que haga que la humildad florezca, que quieran seguir aprendiendo, que quieran rememorar esos éxitos que tuvieron anteriormente. Trabajan con absoluta normalidad y muy buen hacer dentro de esta selección.
Y el tercero en discordia, que muchos aficionados españoles lo recordarán porque fue importantísimo, no hace demasiado, en el Mallorca, y que usted lo conoce también del Al-Ittihad, Predrag Rajković. ¿Qué tal es?
Pues en Rajko es un 10. Ya coincidí esta temporada y la anterior en Al-Ittihad y muy, muy bien. Es un portero que destaca en la liga saudí, que parece que tiene un nivel un poco inferior, pero es muy, muy, muy exigente y ha mejorado muchísimo en los últimos años.
Rajko, la temporada pasada tuvo un rendimiento brutal. Gracias a él, por supuesto por esos goles evitados, pero también por los goles que hicimos con los delanteros que teníamos, levantamos los dos títulos. De hecho, el último título, el de campeón de Copa, él jugó con una rotura en el recto anterior. Estuvo entre algodones y él quería jugar, y no golpeó ni una vez con la derecha porque tenía el recto anterior roto. Todos los golpeos los hizo con la pierna izquierda, él es diestro, pero tiene muy buena ejecución técnica con la izquierda y logramos conquistar la final contra el Al-Qadsiah, que entonces entrenaba Míchel. El MVP, si no me equivoco, fue Rajko. Imagínate cómo estuvo de rendimiento incluso lesionado. Se operó de la lesión después de acabar la temporada.

Ahora hablando del jefe, del seleccionador, ¿Qué tal es trabajar con Veljko Paunović?
La verdad es que es muy cómodo. Es un entrenador moderno, que sabe gestionar y delegar responsabilidades y competencias al resto de su staff. A mí es algo que me encanta, y lo hace tanto en situaciones ofensivas en las que el portero es partícipe y protagonista en esa fase ofensiva, como en acciones defensivas en las que pide que el portero esté posicionado de una determinada manera, de la forma que lo vemos nosotros, como lo veo yo en este caso como especialista. Y también el cómo podemos entrenarlo para que el portero esté preparado para ese tipo de defensa de espacio, de balón a la espalda, de situaciones de juego exterior, etc.
Y luego también, que a mí es una cosa que me gusta mucho, que ya lo he practicado en el Espanyol, es el análisis de las acciones a balón parado, sobre todo en el defensivo, que es cuando tiene trascendencia nuestro portero, pues ahí también nos da ese valor de poder comunicar, de exigir, de delegar en la creación y en la elaboración de esa acción a balón parado.
Su etapa con Blanc en Arabia Saudí
Mirando atrás, ¿cómo salió la oportunidad de ir al Al-Ittihad?
Pues mira, la opción de Al-Ittihad. El director deportivo es Ramón Planas, que estuvo en el Espanyol; el director de metodología de la academia es Jaume Bartrés, que fue preparador físico en el Espanyol; y yo estuve 14 temporadas en el Espanyol, él fue preparador físico en 12 de ellas.

El entrenador del Al-Ittihad era Gallardo, que acabó la temporada y lo cesaron, entonces no había entrenador. Con él se marchó el entrenador de porteros y entonces yo recibí una llamada de Jaume, donde me dijo que estaban a la espera del nuevo entrenador, y que si no tenía técnico de porteros, le iban a enseñar mi perfil. Primero contactaron con Pioli, pero en el último momento no pudo ser y al que se firmó fue a Blanc. Nos conocimos, hicimos una reunión en Alicante dos días antes de empezar la pretemporada en España, y le encajó mi manera de trabajar acorde a lo que él quería. Cuando Laurent me explicó su metodología, su modelo de juego, le dije que no había ningún problema, era adaptación absoluta. Además a mí me encajaba con mi idea de rendimiento del portero dentro de ese modelo de juego y muy bien, una experiencia nueva, no había salido de España hasta entonces y la verdad es que fue una experiencia muy positiva.
¿Cómo fue la experiencia de estar allí con jugadores de tanto nivel? Porque, al final, allí han llegado grandes estrellas.
Sí, en el Al-Ittihad el más sonado fue Karim Benzema, que era el referente absoluto en ataque y como imagen del club y de la propia nación, de la propia Arabia Saudí, que utiliza tanto la imagen de Karim, como en su momento la de Neymar cuando estuvo allí en el Al-Hilal o la de Cristiano Ronaldo, que continúa en Al Nassr. Ese verano vinieron Moussa Diaby, Steven Bergwijn, Danilo Pereira, Fabinho, … no me quiero dejar a ninguno, pero hay bastantes.
Y luego está el potencial saudí, que al final el Al-Ittihad es de los mejores equipos, yo diría el mejor, sobre todo en cuanto a afición de Arabia Saudí. Los jugadores saudís que hay en el equipo son todos internacionales, entonces es ir al mejor equipo de una Liga. Fue un paso muy importante y lo hice con mucha ilusión y también con tranquilidad, porque la verdad es que la gente allí es maravillosa y los jugadores se comportaron excepcionalmente. De hecho, a algunos hasta alguna lágrima se les saltó cuando nos cesaron de allí, entonces eso ya indica qué trascendente fue nuestro paso por allí y qué trascendente para nosotros fue tener a esos jugadores.
Hemos mencionado un par de veces a Laurent Blanc, un entrenador bastante icónico, que además como jugador también pasó por un montón de equipos y estuvo en el Barça un año, en los 90. ¿Qué tal es trabajar con él? Porque es una persona que siempre ha transmitido cierto hermetismo y seriedad.
Serio como persona no es. La verdad es que fue muy bien. Ha sido muy fácil trabajar con Laurent. Creo que he trabajado con muchísimos entrenadores. Imagínate, 14 temporadas en el Espanyol, más luego fui parte del staff de Vicente Moreno. En el Espanyol cada año cambiaban de entrenador. Creo que estaría en el top cinco de los mejores gestores de plantilla con los que yo he trabajado. Se habla mucho de la gestión que hizo Ancelotti en el Madrid, los años que estuvo allí. Creo que Laurent Blanc es de ese nivel. Igual que en el vestuario del Real Madrid, del FC Barcelona, en un vestuario de un Al-Ittihad o un Al Hilal hay grandísimos egos, y no te puedes imaginar la normalidad con la que trataba y la normalidad que él recibía por parte de esa gente que lo ha ganado prácticamente todo en Europa o en otras ligas. Y llega a Arabia Saudi y compite al máximo, rinde al máximo y con un nivel de exigencia altísimo.
Con Vicente Moreno en el Almería y el Espanyol
Tuvo una brevísima experiencia en Almería.
Sí, ahí fueron siete jornadas en el Almería. Yo salgo de Espanyol para ir al Almería de la mano de Vicente Moreno, siendo parte de su staff. Hicimos toda la pretemporada y en la jornada 7 nos cesaron. Al final son cosas del fútbol. La verdad es que el equipo practicaba un fútbol muy bonito, muy dinámico, pero al final la pelotita no entraba lo esperado. Y si no me equivoco, creo que empatamos, de esas siete jornadas, dos o tres partidos. No conseguimos ninguna victoria y en la jornada 7, contra el Sevilla, perdimos allí y a la vuelta nos comunicaron que fuimos cesados.
¿Cómo se trabaja con Vicente Moreno?
Muy bien. Como decía antes, he trabajado con muchísimos entrenadores. No todos han estado mucho tiempo en el Espanyol. Con Vicente yo coincidí con él la primera temporada que está en Segunda División el Espanyol. Conseguimos el ascenso esa misma temporada, y luego seguimos en Primera. Esos entrenadores, cuando han salido del Espanyol, muchos de ellos han contactado conmigo intentado que me incorporara a sus nuevos proyectos en otros clubes, pero con el único que vi claro salir del Espanyol fue con Vicente, por el potencial que puede tener, que es joven, su modelo de juego me encajaba mucho, es un poco muy parecido a Paunovic, ese tipo de delegar al resto del staff.
Yo me sentía muy cómodo tanto con él como con el preparador físico, que es Dani Pastor, el segundo entrenador Dani Pendín. Se creó con un vínculo muy bonito. Cuando él se fue al Al-Shabab, me hicieron una propuesta, pero yo había renovado con el Espanyol dos temporadas y tenía una penalización bastante importante si me iba. La siguiente temporada, él solo está una en Arabia, es cuando va a Almería, me vuelve a llamar y ahí ya le dije que sí, que iba para allá. Fue una experiencia muy buena. El hecho de salir de tu zona de confort después de 14 años en el Espanyol. Empiezas con esas expectativas de a ver qué va a pasar y luego al final acabas trasladándote a Arabia Saudí. Si no hubiera dado el paso, no hubiera vivido seguramente lo que estoy viviendo ahora.

Hablando de esos años en una de las mejores canteras, que es, sin duda, la del Espanyol, ¿cómo los resume?
Aprendizaje brutal. Yo llegué al Espanyol en categorías inferiores. Estaba de entrenador de porteros en el Centre d’Esports L’Hospitalet, en Segunda B, en el Grupo 3, y ahí recibo una llamada de Tommy N’Kono y del coordinador de porteros que había entonces, que era Josep Pascual, que me habían visto trabajar. Había trabajado yo también en distintos clubes de Terrassa y en el Mollet. Siempre me he responsabilizado de la metodología de la academia, de los porteros de la base, y ahí recibí la llamada del Espanyol porque querían que me incorporara para ser el responsable de la etapa infantil y cadete. Y ser entrenador de porteros de los dos infantiles y de los dos cadetes. Empecé, si no recuerdo mal, en septiembre, y en diciembre ya me ascendieron al Espanyol B. Y el mismo día que entrené con el Espanyol B, al siguiente ya entrené con el primer equipo, ayudando a N’Kono, y fue un aprendizaje absoluto.
Era la primera vez que estaba entrenando a jugadores de Primera división. Recuerdo que estaban Cristian Álvarez y Kiko Casilla, que eran los porteros entonces. Normalidad absoluta por parte de ellos de verme allí y con Tommy N’Kono hemos compartido, imagínate, todos esos años. Era como mi padre. Hasta que en 2017 ya me incorporé al 100% al primer equipo, de la mano de Quique Sánchez Flores, y ahí ya estuvimos ambos en tándem, pero sí que siendo yo el responsable más del entrenamiento y de la parte condicional, la parte táctica también, y luego siendo responsable de metodología del fútbol base.
Uno de los descubridores de Joan García, el portero de moda
Trabajó también con Joan García, que es ahora quizás uno de los porteros de moda, y que quizás sea rival de Serbia en este amistoso. ¿Cómo era entrenarlo? ¿Cómo era como portero subiendo categorías y cuando lo entrenabas?
A Joan lo firmamos de la Damm. Recuerdo los informes cuando íbamos a verlo. Ya destacábamos el físico, la velocidad, cosas que hoy día ya las seguimos viendo. Pero una vez que ya lo tuvimos cerca y vimos que era un portero muy inteligente, que controlaba muy bien sus sentimientos, no expresaba hacia el exterior ningún nerviosismo, aunque por dentro pudiera estar nervioso. Cuando ya detectamos ese tipo de factores determinantes para alto rendimiento, con 17 años, empezó a subir al primer equipo, siendo juvenil de segundo año. Yo coincidí cuatro temporadas con él en el primer equipo, y tuvimos infinidad de charlas, de aprendizaje, de posicionamiento a nivel biomecánico, los impulsos, etc.
¿Cómo ve a Joan actualmente? ¿Cree que puede seguir evolucionando?
Lo que estamos viendo es la puntita de un enorme iceberg. Él llegará donde quiera llegar, tiene mucho talento y una inteligencia espectacular. Puede mantener el rendimiento y seguir mejorando, sin duda. Debe seguir con esa humildad que tiene, con ambición y con suerte con las lesiones, que le respeten. Con ello, tenemos Joan para muchos años.
También está por ahí Ángel Fortuño, un portero del que se habla mucho, pero que no acaba de tener ahora la titularidad porque llegó Dmitrovic. ¿Qué tal es Ángel?
Ángel es muy parecido a Joan. Sí que es cierto que no tiene la altura de Joan, pero tiene esas capacidades también. Es un poco más explosivo todavía, tiene una velocidad brutal. Lo de la altura es un factor, ya que hay muchos entrenadores a los que les cuesta apostar por un portero, primero, que sea tan joven como Ángel, y segundo, que no tenga la altura y envergadura que ahora mismo puede tener Marko Dmitrovic o que en su día, cuando estaba allí, tenía Joan, este perfil de portero grande, solvente en el juego aéreo.
Pero lo que sí que tiene Ángel es que impulsa con una fuerza espectacular y suple quizá esos cinco o seis centímetros que necesitaría para llegar al 1,90 con una potencia de salto importante. Yo te diría que es de los porteros de la base que más potencia de salto tenían. Como persona, siempre valoro a la persona, es un chico excepcional. Si teníamos que hacer tres sesiones las hacía, si él no había tenido ningún día de descanso y le decía a Ángel si quería subir con el primer equipo, él iba encantado. Muy muy bien en cuanto a carácter, en cuanto a exigencia, en cuanto a rendimiento, muy muy bien.
¿Algún portero de la cantera periquita que crea que va a llegar pronto también, además obviamente de Ángel, y causar impacto, que vaya a llamar mucho la atención?
No me da para seguir a toda la base. Piensa que ya hace tres o cuatro temporadas casi que salí de allí. Llorenç Serred tenía un potencial brutal, no sé ahora el nivel que tiene porque no sigo al filial, pero seguramente que ha evolucionado y ha crecido de una manera increíble. El propio Ángel, el entrenador que se atreva a darle la oportunidad, va a estar encantado. Y no te puedo decir más porque no he hecho un seguimiento exhaustivo de las categorías inferiores.
