En Colombia, la camiseta amarilla está en el centro de la tormenta política

En Colombia, la camiseta amarilla en el centro de la tormenta política
En Colombia, la camiseta amarilla en el centro de la tormenta políticaCRISTIAN ACOSTA / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP

Antaño símbolo de unidad nacional por encima de los conflictos, la camiseta de la selección de fútbol de Colombia se ha visto envuelta en una feroz batalla ideológica durante las elecciones presidenciales de junio de 2026. Entre la apropiación por parte del candidato de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, las disputas judiciales y los 'deepfakes' que han apuntado a los jugadores en pleno Mundial, la mítica camiseta amarilla ya no une: ahora divide.

Es amarilla, azul y roja. Representa a una nación de 50 millones de habitantes, las derrotas dolorosas y los sueños de gloria, el recuerdo de Andrés Escobar y la esperanza de James Rodríguez. Para millones de colombianos, era uno de los pocos símbolos capaces de unir a un país fracturado por décadas de conflicto. Pero en este mes de junio de 2026, la camiseta de la selección colombiana se ha convertido en un trapo político.

Todo empieza mucho antes del inicio del Mundial. Desde las primeras semanas de la campaña presidencial, Abelardo de la Espriella, candidato de extrema derecha pro-Trump, apodado 'El Tigre', adopta la camiseta amarilla como pieza central de su puesta en escena política. En un mitin a finales de mayo, él, su esposa y sus cuatro hijos vistieron la camiseta de la selección nacional, aprovechando la emoción que se vivía en el país a pocas semanas del Mundial.

Haciendo campaña con la camiseta de la selección y una gorra de béisbol, De la Espriella se presentó como un outsider que viene desde abajo para enfrentarse a las élites y a los políticos "de siempre". Las camisetas de la selección se mezclaron con las banderas colombianas y el saludo "Firmes por la patria", popularizado por el candidato. En los mítines de Barranquilla, su ciudad del alma, las gradas parecían fondos de estadio.

"La selección es de todos"

Según David Quitian, antropólogo especializado en deporte entrevistado por la AFP, De la Espriella busca unir la "pasión deportiva y la pasión política". El momento está calculado: Colombia disputa su primer Mundial desde 2018 y las ganas de ver brillar a los Cafeteros se mezclan con un discurso populista que sugiere que solo uno de los dos candidatos sería un verdadero patriota. 

La reacción no tardó en llegar. Iván Cepeda, candidato de izquierda y rival en la segunda vuelta, criticó a su adversario en una rueda de prensa. "¿Desde cuándo la selección colombiana se ha convertido en propiedad de la campaña del señor de la Espriella? La selección es de todos".

Cepeda utilizó sus canales digitales para enviar una consulta formal a la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), cuestionando el vínculo entre el uniforme oficial de la selección y fines electorales claramente partidistas. La FCF se vio obligada a delimitar sus competencias legales y reafirmar la neutralidad de los símbolos deportivos patrios.

Su respuesta fue incómoda. La Federación reconoció que "no tiene la facultad legal, como entidad privada, para limitar el uso de una prenda" que cualquiera puede comprar libremente. Pero añadió una frase que resumió su incomodidad. "Lamentamos profundamente que la camiseta de la selección colombiana, que simboliza la disciplina, el deporte, el trabajo en equipo y las capacidades de nuestros jugadores y jugadoras, sea malinterpretada o se convierta en objeto de controversias ajenas a la gloria deportiva".

Un juez interviene, luego se retracta

El caso tomó un giro judicial inédito. La jueza Aura Luz Forero, del juzgado penal municipal n.º 120 de Bogotá, dictó una medida cautelar tras una acción de tutela presentada por un ciudadano, Wilman Ramiro Bocanegra Calderón, quien argumentó sentirse discriminado y estigmatizado por el uso de la camiseta en la campaña de De la Espriella.

El tribunal prohibió a De la Espriella y a su partido 'Defensores de la Patria' utilizar la camiseta oficial en actos públicos, en redes sociales y en cualquier material de campaña, considerando que esta práctica "impregna" el símbolo nacional de un mensaje parcial, rompiendo así la neutralidad necesaria en las elecciones y generando un "desequilibrio de derechos y garantías fundamentales".

De la Espriella desafió la prohibición al día siguiente, reapareciendo en público con la camiseta amarilla. Una semana después, otra jueza revocó la medida cautelar, considerando que la orden inicial no demostraba suficientemente cómo el uso de la camiseta violaba derechos fundamentales. Sin embargo, un tribunal de Bogotá ordenó a De la Espriella retirar toda publicidad política que mostrase la bandera colombiana, el himno nacional o cualquier otro símbolo patrio.

El precedente Bolsonaro y sus límites

Esta instrumentalización no es nueva. La estrategia de De la Espriella conecta directamente con la de Jair Bolsonaro, expresidente brasileño, quien también se apropió de la camiseta de la Seleçao para hacer campaña, hasta el punto de que la Federación Brasileña terminó cambiando el tradicional color dorado de su camiseta por el azul, para no dividir a sus propios aficionados en un país polarizado.

En Colombia, esta práctica tiene raíces antiguas: las campañas de Ernesto Samper en la 1994 y de Andrés Pastrana en la 1998 también utilizaron el amarillo de la selección como herramienta de comunicación, coincidiendo en ambos casos con Mundiales disputados por los Cafeteros. Pero la sistematización llevada a cabo por De la Espriella, en un contexto de polarización extrema, ha cruzado un nuevo umbral.

Jugadores arrastrados a la batalla

Los propios futbolistas han sido arrastrados a esta guerra de símbolos, a veces sin buscarlo. Pocos días antes de la segunda vuelta, circuló en X y TikTok un vídeo, compartido más de 10.000 veces, que supuestamente mostraba a Luis Díaz y Daniel Muñoz haciendo el saludo militar 'Firmes por la patria', eslogan de campaña de De la Espriella, al celebrar un gol contra Uzbekistán en el primer partido de Colombia en el Mundial (victoria 3-1).

La verificación fue rápida: las imágenes eran falsas, generadas por inteligencia artificial. Los jugadores simplemente habían celebrado el gol chocando las manos. La Silla Vacía, medio de verificación de datos de referencia en Colombia, clasificó el contenido como "falso". Pero el vídeo ya había circulado por los muros de noticias de una población a pocas horas de la votación.

Tras la victoria de De la Espriella en la segunda vuelta, Daniel Muñoz, autor del primer gol colombiano en este Mundial y único goleador en el triunfo 1-0 ante la RD Congo, dio "me gusta" a las publicaciones del presidente electo en redes sociales. Otros internacionales también se manifestaron: Jhon Durán, James Rodríguez, Falcao y otros siguen al líder político en redes. Son gestos que llegan tras una polémica previa al Mundial, cuando algunos jugadores se negaron a tomarse una foto con la hija del ya expresidente Gustavo Petro, situado en el centroizquierda.

Ganador, con la camiseta en la mano

Cuando De la Espriella pronunció su discurso de victoria en Barranquilla, volvió a lucir la camiseta amarilla. Su campaña había invitado a todos sus simpatizantes a vestir la camiseta el día de la votación, el 21 de junio de 2026. Un resultado de 49,66% frente a 48,70%, es decir, poco más de 250.000 votos, deja al país partido en dos.

En las calles de Bogotá, la única gran ciudad que ha votado masivamente por Cepeda, los aficionados llevan la misma camiseta que los seguidores del ganador. La misma tela amarilla, los mismos colores, pero significados que ahora son contradictorios. La camiseta de Colombia ya no reconcilia a los colombianos; desde hace unas semanas, los divide profundamente.

Nadie duda de que cada gesto de los jugadores de la selección será observado frente a Portugal, o incluso manipulado con IA para adaptarlo a las opiniones políticas de uno u otro bando. En las redes sociales, los deepfakes y las fake news de todo tipo siguen inundando los muros, con vídeos en los que supuestamente los familiares de los jugadores celebran la victoria del líder de extrema derecha. Los implicados aseguran que es una puesta en escena. No está claro que una gran actuación de los Cafeteros sea suficiente para borrar la fractura que separa a la sociedad colombiana, tanto en torno a la camiseta de la selección como más allá.

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