Sin embargo, Marruecos se ha movido las últimas semanas en los despachos y parece que ha ganado posiciones para que la final sea en Casablanca.
Según asegura The Objective, Mohamed VI habría encargado una operación para arrebatarle a España el partido más importante del fútbol. Para ello habrían tenido una gran influencia el embajador marroquí en EEUU, Youssef Amrani, y el presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa, muy cercano al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Tal y como afirma este medio, la administración Trump está completamente identificada con el proyecto marroquí y tendría de su lado los votos de la CONCACAF. De los cinco tendría cuatro asegurados, ya que tan sólo México estaría en duda.
África y Asia
Asimismo, Marruecos controlaría los siete sufragios de la Confederación Africana de Fútbol y extendería su apoyo a Asia, de la mano de el jeque Hamad Al Thani (Catar) y Yasser Al Misehal (Arabia Saudí), miembros del Consejo de la FIFA. No olvidemos que Catar organizó el Mundial de 2022 y que Arabia Saudí hará lo propio en el de 2034. Esto se traduce en seis de los siete votos de Asia, todos menos el de Japón, tradicionalmente reacio a cualquier tipo de influencias.
De este modo, Marruecos podría contar con entre 20 y 22 de los 37 sufragios para este propósito. De confirmarse estas informaciones, urgen movimientos por parte de España para asegurarse la final de un Mundial, el de 2030 en el que se han depositado muchas esperanzas con una gran candidatura, que cuenta además con una selección en un extraordinario momento de forma.
