Sin la nieve de las grandes ocasiones, el líder de la liga italiana Inter ha descubierto que en Europa, en ciertas latitudes, es mucho más difícil dominar los partidos. En el estadio del Bodo/Glimt comprobó lo que significa jugar en un campo sintético y helado. Los nerazzurri, que veían a sus rivales empezar con fuerza, recuperaban el balón e iniciaban la primera jugada con una vertical para Lautaro Martínez, pero este dudó demasiado y fue bloqueado. Poco después lo intentaba Mkhitaryan, pero su disparo se fue alto.
Los nerazzurri seguían insistiendo: un centro cruzaba toda el área y llegaba a Darmian, que remataba de exterior pero el balón se estrellaba en el poste. Sin embargo, en el minuto 21, era el Bodø quien se adelantaba: Jens Petter Høgh recibía y, de tacón, asistía a Fet, que no fallaba frente a la portería y ponía a los suyos por delante. El Inter reaccionaba y lograba el empate con Pio Esposito, que estuvo atento para empujar el balón a la red tras una jugada insistente, convirtiéndose así en el goleador europeo más joven de la historia del Inter.
En la segunda parte, el Inter volvió al campo con determinación y rozó el gol del desempate: primero, un disparo potente de Carlos Augusto fue rechazado, luego una jugada confusa terminó con el balón en el poste. El Bodø también respondía con Høgh, que ponía en apuros a la defensa nerazzurra.
El Bodo da la puntilla
Con el paso de los minutos, el ritmo bajaba un poco, pero en el 61 los noruegos encontraron el gol para volver a ponerse por delante: Høgh abría para Hauge, que se colaba y remataba con fuerza bajo el larguero, sin dar opción a Sommer con un zurdazo imparable. Para el equipo de Christian Chivu llegaba poco después la noche más oscura, en forma de tercer gol: la vertical de Fet fue exquisita. Blomberg recogió su pase con un toque sutil y se la dejó a Høgh, que firmó el 3-1.
El Inter intentaba reaccionar con los cambios y una circulación envolvente, buscando espacios por las bandas, pero el Bodø se cerraba con la línea muy baja y despejaba casi todos los balones que llegaban al área. A la hora de juego Marcus Thuram entraba por Lautaro, que salía por molestias en el gemelo y se iba directamente al vestuario para hacerse pruebas.
En los últimos minutos, el Inter atacaba con generosidad, pero el Bodø controlaba y defendía con orden, manteniendo la ventaja de dos goles en una noche que, a medida que pasaba el tiempo, se volvía cada vez más complicada para los nerazzurri. El primer partido de la historia en una eliminatoria de Champions disputado en el Círculo Polar Ártico ha sido una dura lección para los nerazzurri, que, congelados en el tramo final, lo intentaron con una incursión de Carlos Augusto, pero sin éxito.

Ahora, en San Siro, hará falta una actuación sobresaliente para remontar un 3-1 que pesa como una losa. Los dominadores de la liga italiana han sido castigados fuera de su zona de confort. Y ahora tendrán que encontrar dentro de sí mismos la chispa para descongelarse tras la noche en Bodo. En seis días, en Milán hará más calor y el césped no será sintético.
Jugador Flashscore del partido: Kasper Hogh (Bodo).
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