Entre las muchas buenas noticias que tuvo el Real Madrid durante su triunfo por 3-0 contra el Manchester City en la ida de los octavos de final de la Champions League estuvo el gran desempeño de Ferland Mendy (30) durante la primera parte.
Aprovechando la ausencia de Carreras, el galo secó casi todos los intentos de los chicos de Pep Guardiola por su banda y mostró buen criterio a la hora de sacar el balón jugado desde atrás. Además, en sólo medio partido dejó patente que si está al 100% sería muy difícil quitarle el puesto de titular.
Casi sin pestañear, el '23' merengue apagó dos de las amenazas más temidas del cuadro sky blue, Savinho y Semenyo, que no encontraron la forma de superarle en ningún momento, llegando a parecer niños al lado de un adulto cuando les tocó enfrentarse con él en el cuerpo a cuerpo.

En apenas 45 minutos, Mendy ganó la posesión tres veces (75% de éxito) y despejó el balón cuatro, ofreciendo al Madrid una solidez defensiva de la que ha carecido a lo largo de toda la temporada y que pocos jugadores de la plantilla pueden ofrecer.
Pero lo que más sorprendió, en un futbolista muchas veces criticado por sus capacidades técnicas, fue la tranquilidad con la que sacó el balón jugado ante un City que presionó alto, como es habitual. Tocó la pelota 31 ocasiones y alcanzó un 90% de precisión en el pase (18 de 20), según datos de Opta. De esos 20 envíos, tres de ellos terminaron en el último tercio y dos de ellos encontraron a su destinatario (66,7%).
Un físico que le lastra
Sin duda, el defensor francés aportó mucho a su equipo en una importante noche de Champions, pero los problemas físicos volvieron a frenarle en seco. Se marchó en el descanso, y no volvió a saltar al césped. ¿La causa?: unos calambres ante los que el cuerpo técnico prefirió adoptar una postura conservadora mandándole al banquillo.
"Está tocado, sí. No tiene buena pinta, le agradezco el esfuerzo, corríamos un riesgo poniéndole dos partidos seguidos tras tanto tiempo parado. Asumí el riesgo y se lo agradezco", explicó Arbeloa después del pitido final.
La situación de Mendy es difícil en ese aspecto. Sólo ha jugado 247 minutos repartidos en cinco apariciones esta temporada, pero han sido suficientes para demostrar que, de estar sano, tendría un papel de relevancia en los planes del entrenador.
