Centro de datos del Getafe-Lugano
Aún había decenas de aficionados que no se habían sentado en su localidad cuando Iván Azón aprovechó un robo en la zona alta y una pésima colocación del portero para abrir el marcador. No había mejor manera de empezar un partido que poniéndose por delante en el primer minuto... o sí.

Porque si le preguntan al Lugano si prefería encajar al poco de sacar de centro y remontar cinco minutos después, lo firmaría con los ojos cerrados. Vamos, que lo firmó. En el segundo minuto, tras una gran acción por la izquierda de Dos Santos, Ajeti puso el pecho para hacer más bueno aún el excelente centro de su compañero.
Sin tiempo casi para lamerse las heridas, y después de una gran intervención del portero Von Ballmoos a cabezazo de Azón, los suizos golpearon de nuevo a los de Bordalás. Una internada de Ajeti hasta línea de fondo por la otra banda acabó en un centro que remató Cimignani llegando libre desde atrás al segundo palo. En el sexto minuto, 1-2 y el Geta con la cara partida.
El duelo había comenzado con una efectividad imposible, con un ritmo endiablado gracias a las líneas defensivas tan adelantadas. ¡Abajo la especulación! Los azulones adoptaron el riesgo para equilibrar las cosas a pesar de los espacios que dejaban atrás. Pero no están acostumbrados a jugar así y lo pagaron caro. Superado el ecuador del primer tiempo y después de la enésima ruptura a la espalda local, Moncada regaló a Ajeti el 1-3. Abqar y Valou se llevaron la merecida bronca de Soria porque los centrales no estaban donde tenían que estar.
De ahí al descanso, un par de centros de Andrés García y remates fallidos de Azón fueron lo más destacado de un Geta que temblaba en cuanto los suizos encadenaban tres o cuatro pases en su campo. Y que no encajó el cuarto porque Soria ganó el mano a mano justo antes del pitido del intermedio.

El enfado de un entrenador se demuestra así
Cuatro cambios de una tacada. Bordalás vio tan mal a sus pupilos que señaló a Abqar, Davinchi, Kiko Femenía y Risco, para colocar sobre el césped a Gudelj, Mojica, Terrats y Satriano. Salió el Getafe con otro aire, pero le duró cuatro minutos. Los que tardó Francho en perder el balón, Zanotti en profundizar al área y Bislimi en aprovechar el pase de la muerte de su compañero para fusilar a Soria. 1-4 y toda la segunda parte por delante para firmar una goleada histórica.
Con la derrota ya asumida, a los azulones sólo les quedaba el orgullo que defender. Como que se liberaron entonces y comenzaron a acumular llegadas y ocasiones con Francho, Satriano, las subidas de Andrés García. Fue un palo la lesión de tobillo de Enes Ünal, que siguió jugando porque ya no había más cambios. Al menos tuvieron la recompensa los madrileños de un nuevo gol que animó a la grada. Un nuevo error de Von Ballmoos, que no pudo atajar un balón, lo cazó en el área chica Borja Mayoral para firmar el 2-4.
El estado de ánimo había cambiado. El Lugano se amilanó y creció un Getafe que rozó el tercero instantes después con Unal, Gudelj, Terrats y Andrés García. El partido había virado con un asedio que no tuvo mayor recompensa. Y no sería porque no lo intentó. Ay, si hubieran jugado así en la primera parte. Pero no marcaron más y, para colmo de males, en otra pérdida, Behrens terminó de sellar la victoria visitante con el quinto gol ya en el tiempo añadido.

Jugador Flashscore del partido: Ajeti (Lugano).
