El duelo entre las dos selecciones africanas mejor clasificadas estuvo a la altura de las expectativas, con un ambiente eléctrico en Rabat y la afición local animando sin descanso a los Leones del Atlas. A pesar de los buenos registros defensivos de ambos equipos en el torneo, el partido arrancó con mucho ritmo y ocasiones en ambas áreas. Yassine Bounou evitó el gol de cabeza de Pape Gueye, mientras que Ismael Saibari remató desviado en la portería contraria. La intensidad se mantuvo hasta poco antes del descanso, cuando Iliman Ndiaye se plantó solo ante el portero y tuvo la mejor ocasión del partido, pero su disparo raso al segundo palo fue desviado por la pierna estirada de Bounou.
Senegal fue el equipo que más peligro generó en la primera parte, aunque los anfitriones también tuvieron sus momentos tras la reanudación. Ayoub El Kaabi desperdició dos oportunidades, una de ellas rozando el poste tras un pase de Bilal El Khannouss, antes de que una larga interrupción por la lesión de Neil El Aynaoui frenara el ritmo. Pape Thiaw apostó por cambios ofensivos para intentar resolver el partido en el tiempo reglamentario, y el técnico senegalés terminó indignado cuando el árbitro Jean-Jacques Ndala anuló de forma polémica un gol de Abdoulaye Sack al pitar antes de que el balón entrara en la portería.
Final de locos
Sin embargo, la indignación fue aún mayor en el banquillo de Senegal cuando, tras la revisión del VAR, se señaló penalti por un agarrón de El Hadji Malick Diouf sobre Brahim Díaz en el área en los últimos instantes.
El partido estuvo detenido 15 minutos por las protestas senegalesas. Pape Thiaw dio la orden a sus jugadores de que se retiraran, pero Sadio Mané les convenció para que se quedaran.
Finalmente, Brahim lanzó el penalti y, de forma increíble, lo picó directamente a las manos de Édouard Mendy, enviando el partido a la prórroga. Un lanzamiento inexplicable flojo, a lo Panenka que le acabó costando el título a Marruecos.
En el tiempo extra llegó un nuevo giro inesperado: una rápida contra de Senegal fue culminada por Pape Gueye, que se deshizo de Achraf Hakimi y marcó un golazo con la zurda a la escuadra. El mediocentro del Villarreal se convirtió en héroe nacional.
De la euforia a la desesperación, Marruecos lo intentó todo para empatar. Nayef Aguerd estuvo a punto de lograrlo con un remate de cabeza al larguero, y Bounou evitó el segundo de Senegal con una gran intervención ante Cherif Ndiaye, que pudo sentenciar el partido. Ese fallo no tuvo consecuencias, y Senegal se convirtió en la primera selección desde 1982 en derrotar a la anfitriona en una final de la Copa de África, prolongando su época dorada al sumar este título al conseguido en la 2021. Por su parte, Marruecos ilusionó a su afición durante todo el torneo, pero no pudo romper la sequía y se quedó sin levantar la AFCON por primera vez en 50 años.

Jugador Flashscore del Partido: Pape Gueye (Senegal)
