Centro de datos del Friburgo-Aston Villa
El vértigo de verse en una final, continental además, ante un poderoso rival inglés dirigido por Míster Europa League –Unai Emery–, hizo que el Friburgo tardara un cuarto de hora en asentarse. Tras varios minutos de nervios e imprecisiones, se asomó a los dominios de Dibu Martínez con un disparo desviado de Höfler, en su último partido como futbolista. El problema para los alemanes es que eso fue lo más peligroso que hicieron en todo el encuentro. Ya antes de esa acción, el Aston Villa había amenazado dos veces por medio de Rogers. En la primera, evitó el gol Atubolu; en la segunda, el balón rozó la escuadra. Sustos importantes, preámbulo de lo que estaba por llegar.
Con esa puesta en escena se confirmó el favoritismo de los de Birmingham. Pero la realidad es que, a pesar de ese notable inicio, durante muchísimos minutos, demasiados, se vio poco fútbol y mucho miedo. Del árbitro, primero, que quiso cortar de raíz con tarjetas cualquier falta mínimamente agresiva. Y eso afectó al ritmo. De los dos equipos, después. El Villa no quería riesgos y apenas se prodigaba en sus habituales transiciones. Y el Friburgo, lento y previsible, no era ni mucho menos un dechado de virtudes creativas.

La pizarra mágica
Solo Manzambi parecía suelto de piernas y mente. Insuficiente para generar peligro real ante el Dibu. Así que los de la Premier, viendo a los inofensivos germanos, se empezaron a estirar algo más. En un córner obtuvieron su recompensa. Una acción de pizarra maravillosamente ejecutada por Tielemans, de volea, rompió el equilibrio con el 0-1 y abrió la caja de Pandora.
El gol inglés dejó ko al Friburgo, al que le temblaron de nuevo las piernas y lo pagó carísimo. Viendo a su rival en el suelo, los villanos se lanzaron a por el segundo. Premio. Un zurdazo a la escuadra de Buendía, un disparo digno del 10 en su camiseta, colocó el 0-2 justo antes del pitido final de la primera mitad.
Qué buen día de Buendía
Lejos de cambiar algo, ya fueran jugadores o sistema, Julian Schuster no movió nada en el ecuador. La consecuencia, que antes del cuarto de hora ya había perdido definitivamente la final. Sin capacidad ofensiva, atrás mostraron una endeblez de la que se aprovechó Buendía asistiendo y Rogers llegando antes que su marcador para rematar en el primer palo el que sería el 0-3. El título ya estaba más que sentenciado.

Pero el resultado final ni mucho menos parecía sellado. Teniendo en cuenta la falta de recursos del Friburgo y la ambición del Aston Villa, raro fue que no se marcaran más goles. Onana, de hecho, estrelló un testarazo en el palo tras un córner. Buendía quiso rozar el rizo y desperdició otra ocasión a un metro de la portería. McGinn vio cómo Atubolu impidió que su remate cercano besara las mallas.
Fuera como fuera, no le hizo falta a los de Unai Emery y Pau Torres, a los Buendía y Dibu Martínez, perforar más la meta rival. Con el 0-3, los de Birmingham pudieron levantar su primer título en 30 años, el primero europeo en 44.

Jugador Flashscore del partido: Emiliano Buendía (Aston Villa).
