La propuesta llegó desde Brasil -sin que trascendiera el nombre del equipo- y volvió a poner en evidencia el poderío económico del Brasileirao, que continúa tentando a figuras del fútbol argentino con cifras difíciles de ignorar.
La postura de Gallardo fue determinante
Más allá de que Colidio terminó el 2025 como suplente y atravesó una temporada irregular, Gallardo lo considera una pieza clave dentro de su proyecto deportivo para 2026. Esa valoración interna fue uno de los factores centrales para que River decidiera no avanzar con la negociación.

El cuerpo técnico entiende que el delantero todavía no logró mostrar su mejor versión de manera sostenida, pero confía en que una pretemporada completa y un contexto más favorable pueden permitirle recuperar el nivel que supo exhibir en tramos anteriores.
Por qué River dijo que no
La negativa del club se explica por varios motivos. En primer lugar, la dificultad para incorporar delanteros en este mercado de pases, una búsqueda que viene siendo compleja y aún no arrojó resultados concretos. Vender a Colidio en este contexto implicaría debilitar una zona del equipo que todavía necesita consolidarse.
Además, el atacante renovó su contrato hace pocos meses: tiene vínculo vigente hasta diciembre de 2027 y una cláusula de rescisión de 100 millones de dólares (86 millones de euros), un dato que refuerza la postura firme de la dirigencia.
Una apuesta deportiva más que económica
En Núñez consideran que desprenderse ahora de Colidio significaría desarmar una estructura ofensiva que todavía está en proceso de construcción. Por eso, pese al impacto económico que representaba la oferta, River priorizó lo deportivo por sobre lo financiero.
La confianza de Gallardo es clara: el objetivo es que 2026 sea el año de la reivindicación del delantero de 26 años, que buscará recuperar protagonismo y volver a ser determinante con la camiseta del Millonario.
