Pep Guardiola no será el nuevo seleccionador de Italia.
El técnico catalán comunicó durante la noche del jueves su decisión a los dirigentes de la Federación de Fútbol, que en los últimos días le habían presentado la propuesta para dirigir a la selección azzurra.
Una negativa que llegó tras una profunda reflexión, no tomada a la ligera. Guardiola ha agradecido a la FIGC por la propuesta y se ha mostrado honrado por el interés, pero ha explicado que no se siente preparado, en este momento, para aceptar un cargo tan importante.
Las razones detrás del rechazo
Al final, sin embargo, han pesado sobre todo los compromisos familiares y el deseo de tomarse un descanso tras años viviendo a un ritmo altísimo. Guardiola ya había tomado esta decisión cuando optó por dejar el Manchester City después de 10 años: parar, recuperar tiempo para sí mismo y para sus seres queridos, y mantenerse alejado al menos por un tiempo de la presión diaria del fútbol.
También hay un aspecto profesional. Guardiola vive el trabajo de manera total y la idea de asumir el rol de seleccionador, con tiempos y dinámicas muy diferentes a los de un club, no le terminaba de convencer. Durante la negociación habría dejado claro un concepto: si acepta un reto, quiere hacerlo al 100 %.
Por tanto, la FIGC tendrá que seguir buscando al nuevo seleccionador, después de haber intentado convencer a uno de los perfiles más importantes del fútbol mundial.
