Claudio Giráldez devolvió la alegría a Balaídos. El de Porriño se convirtió en entrenador del primer equipo en marzo de 2024 tras la destitución de Rafa Benítez y debutó con victoria ante el Sevilla. Al término del curso, consiguió salvar al equipo y dejarlo 8 puntos por encima del descenso. Además, en la 2024-25, consiguió devolver al equipo a Europa, donde no participaba desde hacía 8 años.
El Celta certificó la séptima plaza y se clasificó para la Europa League. Ahora, echando un vistazo comparativo a ambas campañas de los vigueses con Giráldez en el banquillo, salen a relucir muchas similitudes, pero también grandes diferencias.

En la 2024/25, tras las primeras 13 jornadas del campeonato liguero, el Celta sumaba 17 puntos. 13 de ellos fueron en Balaídos, mientras que solo consiguió 4 como visitante. Ocupó la posición 12 en la tabla clasificatoria.
Por su parte, en la presente campaña, el Celta también está en la 12ª posición, pero con una unidad menos (16). Eso sí, las tornas han cambiado y ahora es a domicilio donde suma más puntos (11), siendo uno de los mejores del campeonato junto a Madrid y Barça. Todo lo contrario que en su feudo, donde ahora solo acumula 5 puntos.
Un Celta camaleónico con Claudio Giráldez en el banquillo, pero capaz de adaptarse a las necesidades y sobreponerse a las adversidades de cada situación y escenario. Este domingo, los vigueses tendrán la opción de mejorar sus registros en casa en el encuentro ante el Espanyol.
