Sólo así se explica, con una decena de equipos quitándose puntos los unos a los otros, que los que se auparon en las primeras posiciones en el inicio del campeonato aún puedan mantenerse en la zona europea a pesar de su creciente irregularidad.
El caso más llamativo es el del Espanyol. El 2026 le ha sentado como una patada en el estómago. Tal es así que aún no sabe lo que es ganar un partido en el nuevo año. Su última victoria data del ya lejano 22 de diciembre, cuando se llevó los tres puntos de San Mamés en el que fue su quinto encuentro seguido venciendo. Desde entonces, siete choques disputados con cinco derrotas y dos empates. O lo que es lo mismo: dos puntos de 21 posibles.
Todo comenzó con el derbi de la Ciudad Condal, que perdió 0-2. Empató en el campo del Levante 1-1 para perder otro derbi catalán, contra el Girona, por 0-2. Luego visitó Mestalla, donde perdió con el Valencia 3-2. Le siguió otra derrota en casa ante el Alavés por 1-2 y una goleada en La Cerámica frente al Villarreal por 4-1. En el último, sólo pudo sumar un empate frente al Celta en el RCDE Stadium.

Y aun así, en Europa
En otras campañas, esta crisis hubiera hundido en la miseria a cualquiera. Pero no al conjunto periquito, que está viendo cómo sus perseguidores se pelean entre sí y, mientras tanto, puede seguir viviendo de sus rentas.
Tras la celebración de la jornada 24, los de Manolo González se encuentran sextos con 35 puntos, uno más que el Celta y cuatro más que la Real Sociedad, octava.
Gran parte de esa pésima racha la tienen los 16 goles encajados en esos citados siete duelos por los 17 que habían recibido en las anteriores 17 jornadas. Perder solidez defensiva y no aumentar la aportación de cara a la portería contraria es lo que está impidiendo a los barceloneses mejorar su nivel de resultados.
¿Acabará esta serie de catastróficos marcadores pronto? El siguiente rival será el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Los colchoneros llevan dos derrotas seguidas en Liga...

