Sin embargo, Arda Güler (21) quiso entrar en la historia. Cuando atacaba el Elche, corría el minuto 89, el otomano se impuso a su par para recuperar el balón, dio tres toques para acomodarse el balón y sin levantar la cabeza decidió disparar a puerta.
Estaba en su propio campo, a 68 metros de la meta ilicitana, es decir, no había rebasado el centro del campo. Anteriormente, había establecido contacto visual con la portería rival y por eso efectuó el disparo con tanta precisión con la zurda, sabedor que Matías Dituro estaba adelantado.
Un golazo de bandera de Arda Güler de esos que se recordarán con el paso de los años. No en vano, es el gol más lejano de la historia del Bernabéu.
Las manos a la cabeza
Así definió Arbeloa cómo vivió el gol. "He visto a todo el mundo echarse las manos a la cabeza, es algo increíble meter ese gol desde 70 metros, merece la pena pagar una entrada por ver ese gol". Arda levantó los brazos y todos sus compañeros hicieron un corro junto a él para celebrar el 4-1.
