Europa ahora sí está lejos. Lo que hace unos meses parecía una realidad fiable es un sueño, una esperanza que se ha quedado en un inicio de temporada maravilloso que el conjunto perico ha sido incapaz de sostener en el tiempo.
El lunes, en La Cerámica, los de Manolo González recibieron cuatro goles en manos de un Villarreal que se afianza en los puestos de Champions.
Salvo la debacle en la Liga de Campeones (en donde los malos resultados junto con una plantilla corta pasaron factura) el submarino es uno de los equipos más destacados de LaLiga. Temporadón de los dirigidos por Marcelino, que son un hueso duro de roer.
Cuatro derrotas en línea
El Espanyol, en cambio, comenzó la temporada con buenas sensaciones y un juego basado en la presión alta y la asfixia. En febrero, la presión se ha tornado en contra de los pericos, que completan ya cuatro derrotas al hilo y preocupan por su falta de resultados.

De los últimos seis partidos, el Espanyol suma un punto. Un punto de 18. La situación en Cornellà es crítica. Los pericos necesitan reaccionar y levantar los ánimos cuanto antes.
El próximo rival del equipo será el Celta en Vigo.
