Desde Croacia y Turquía, país este último donde aún tiene contrato con el Fenerbahçe, dan por hecho que la negociación está a falta de flecos, pero que el grueso del acuerdo está ya alcanzado: el Barça pagaría dos millones de euros fijos, algo menos de dos en variables, y le firmaría cuatro temporadas.
Eso sí, la primera de ellas la pasaría cedido, posiblemente en el Dinamo de Zagreb, el club en el que se formó, en el que ya estuvo la pasada campaña y donde volvería a ser titular indiscutible.

Este movimiento aseguraría las espaldas de un Barça que tendría un portero contrastado a nivel internacional para cubrir cualquier eventualidad que pudiera ocurrirle a Joan García a partir del verano de 2027, fecha en la que Szczesny volverá a colgar los guantes. O eso parece.
A pesar de tener a Ter Stegen aún con contrato, y cedido por un año al Ajax, en el Barça no quieren ver ni en pintura al alemán y quieren darle ese rol futuro de suplente a un Livakovic que no dejó buenas sensaciones en el Girona. La pasada campaña fue cedido al cuadro catalán, pero Gazzaniga siguió como titular.
Ante la perspectiva de seguir chupando banquillo y perder el tren del Mundial, el croata se negó durante varias semanas a jugar una vez que ya había decidido que se iría en enero a otro equipo para llegar rodado a la cita en Norteamérica. Si lo hubiera hecho, se tendría que haber quedado en Montilivi en la suplencia.
