Alianza es líder sin convencer y la 'U' empata: así se vivió la cuarta fecha de la Liga 1

Guede da órdenes a los suyos
Guede da órdenes a los suyosErnesto Benavides / AFP

Alianza lidera, la 'U' y Cristal sobreviven a un clásico desgastante y la fecha deja una sensación común: nadie está cómodo, todos están obligados a mejorar.

La cuarta jornada de la Liga 1 dejó una imagen que, aunque repetida, no deja de ser reveladora: los grandes del fútbol peruano siguen moviéndose en un territorio donde convivir con la incomodidad parece parte del oficio. Ganen, empaten o sobrevivan, la exigencia es siempre superior al resultado. Esta vez no fue distinto.

Alianza Lima: victoria, liderazgo y la furia que no cesa

En el Alejandro Villanueva, la historia tuvo un marcador mínimo y un estruendo máximo. Alianza Lima venció 1-0 a Sport Boys y trepó a la cima del torneo con 10 puntos de 12 posibles. Sin embargo, la victoria no logró calmar el humor alterado de su hinchada. Apenas terminó el partido, las tribunas volvieron a rugir contra su entrenador, el argentino Pablo Guede, con un descontento que ya parece más profundo que un mal rendimiento puntual.

La escena fue casi una paradoja: un líder ganador que sale de la cancha entre silbidos. El equipo suma, pero no convence; gana, pero no emociona. La versión de Alianza aún se siente intermitente, atada a ráfagas y a esfuerzos más individuales que colectivos. De momento, Guede camina sobre una cuerda fina: los números lo sostienen, la tribuna lo empuja hacia el vacío. Si algo ha demostrado el hincha íntimo es que no negocia ni la identidad ni la sensación de equipo dominante, dos elementos que todavía no aparecen con nitidez.

En una temporada que apenas empieza, el entrenador carga ya con un ruido que no suele ser compatible con la estabilidad. El liderazgo en la tabla es un paraguas útil, pero no eterno. Y Alianza, con la presión natural de la grandeza, vive en un ecosistema donde lo que cuenta no es solo ganar, sino cómo se gana.

Cristal y Universitario: un clásico sin calma

En el otro extremo de la ciudad, el clásico entre Sporting Cristal y Universitario ofreció un partido que empezó como sentencia y terminó como advertencia. La 'U' ganaba 2-0, con una solvencia que parecía suficiente para cerrar la tarde sin sobresaltos. Pero el fútbol -y más aún un clásico- nunca admite certezas tan pronto.

Cristal, que había mostrado desconexión y nerviosismo en el inicio, encontró en el desgaste, el ímpetu y una rebeldía casi visceral la puerta para volver. Y volvió. El empate 2-2, agónico y heroico, dejó a los celestes con una sensación doble: la fortaleza de no entregarse nunca y la fragilidad de haber quedado al borde del derrumbe. La remontada no fue un accidente: fue un síntoma de carácter, ese intangible que tantas veces le dio identidad a sus equipos.

Para Universitario, en cambio, la fecha dejó una lectura incómoda. Había hecho lo más difícil -controlar el ritmo, dominar las áreas, mantener la serenidad-, pero dejó escapar un triunfo que parecía asegurado. La desconexión final no solo le quitó dos puntos: le reveló que aún no domina los cierres, un problema recurrente en torneos largos.

Un torneo que no espera a nadie

La cuarta jornada mostró que los grandes viven bajo presión permanente. Alianza lidera, sí, pero sin armonía interna. Cristal sobrevive a golpes y remontadas, más corazón que orden. Universitario juega bien por tramos, pero todavía no logra sostenerse de principio a fin.

El torneo empieza a enseñarnos que en la Liga 1 la perfección no existe, pero la exigencia sí. Y que, a estas alturas, los grandes no compiten solo contra rivales: compiten contra sus propias deudas. En ese pulso, la fecha cuatro no resolvió nada; apenas abrió más preguntas. Y las preguntas, en el fútbol peruano, siempre pesan más que los puntos.