"Voy a jugar contra Messi. Wallah, ya está, podría dejar el fútbol ahora mismo". El mensaje, publicado en Snapchat en la intimidad del vestuario suizo tras la clasificación ante Colombia, resume casi 20 años de fascinación.
El sábado en Kansas City, Zeki Amdouni se enfrentará, en los cuartos de final del Mundial, al hombre que marcó su destino futbolístico: Lionel Messi.
Esta publicación, a medio camino entre la seriedad y la ironía, revela una admiración profunda y de largo recorrido. Consultado por Blick el pasado enero sobre su referente, el delantero ginebrino recordó el momento clave de su adolescencia.
De niño, idolatraba a Cristiano Ronaldo, "por su peinado, sus botas, su estilo". Luego, a los 13 años, todo cambió. "Cuando entendí realmente el fútbol, solo había un jugador para mí: Lionel Messi".
Cuando le preguntaron si alguna vez podría encontrarse con su ídolo en un Mundial, respondió sin dudar que "sería un sueño".
Ese sueño, que antes parecía tan lejano, está a punto de hacerse realidad. Tras la victoria en los penaltis ante Colombia, su emoción fue evidente en su reacción en RTS.
"Es un sueño jugar contra él", dijo Amdouni.
Sin embargo, el mensaje de Snapchat no gustó a todos. Algunos aficionados suizos consideraron que no era apropiado antes de unos cuartos de final del Mundial, pensando que ese entusiasmo por el rival no tenía cabida en esta fase del torneo.
Amdouni no tardó en tranquilizar a los seguidores de la Nati en los comentarios, prometiendo mostrar "cero piedad" a Messi y a Argentina cuando llegue el momento.
El 'Messi suizo'
Esta admiración abierta es mucho más que una simple anécdota: desde el inicio de su carrera profesional, ha alimentado una comparación que acompaña a Amdouni. En 2023, la empresa de análisis StatsBomb buscó a los jugadores europeos menores de 24 años estadísticamente más parecidos a Messi.
Dos nombres destacaron: Xavi Simons, formado en La Masia, y Amdouni, entonces en el Basilea. Cuando fichó por el Burnley el verano siguiente, algunos ya le bautizaron como 'el Messi suizo'. Una comparación que habría parecido absurda solo cuatro años antes, cuando Amdouni aún jugaba en la Cuarta división de su país.
Lo que justifica la comparación, más allá de las estadísticas, es un estilo de juego reconocible: un falso nueve técnico, más centrado en la elaboración y el último pase que en el físico.
"De pequeño, siempre fui delantero porque tenía buen remate, pero nunca fui ese 'nueve' grande que solo toca el balón cinco veces por parte", contó a UEFA.com.
"Siempre he sido un jugador técnico. Me gusta participar en el juego, tener el balón y dar asistencias. Eso es lo que sigo haciendo, pero ahora, si puedo marcar yo mismo, mejor aún".
Vincent Kompany, quien lo llevó al Burnley desde el Basilea por unos 15 millones de libras, lo describió a su llegada como un futbolista completo.
"Es un gran talento al que llevamos siguiendo mucho tiempo. Es una verdadera amenaza ofensiva: tiene calidad en el último pase y puede marcar él mismo. Es un jugador muy inteligente, con mucha técnica y trabaja muchísimo".
Detrás del apodo halagador, el recorrido de Amdouni es el de un futbolista de la calle, formado lejos de las academias tradicionales. Nació en Saint-Julien-en-Genevois, justo al otro lado de la frontera en Francia, hijo de padre turco que tenía un quiosco cerca del hospital de Ginebra y madre tunecina, y creció en un entorno familiar humilde.
A los 13 años, una grave lesión en el pie le obligó a dejar el Servette, su club de la infancia. "Al principio me dijeron que no echarían a nadie por estar lesionado. Pero aun así tuve que irme", recordó, con la herida aún abierta años después. "Mi familia quería que siguiera estudiando, pero al final aceptaron mi decisión."

Rotura de ligamento cruzado y dudas para el Mundial
Se rehízo en el Meyrin FC, donde pasó dos temporadas antes de incorporarse a los equipos juveniles del Etoile Carouge, club de Cuarta división suiza, a los 15 años, donde fue descubierto por Jean-Michel Aeby, entonces entrenador del primer equipo en la Primera liga y en busca de refuerzos ofensivos.
Debutó con el primer equipo en noviembre de 2017, con solo 16 años, y no volvió a mirar atrás. "Tiene una calidad increíble, es un futbolista casi completo. Va bien con ambas piernas, es bueno por alto, gran jugador de enlace, un verdadero hombre de equipo", destacó Aeby, quien también subrayó su carácter.
"Zeki es bastante reservado, muy discreto, pero eso es una fortaleza, porque no se pone nervioso ni en las situaciones más tensas".
En junio de 2021, el joven talento ginebrino firmó por el FC Lausanne-Sport. El Servette, su club formativo, habría querido recuperar a su hijo pródigo, pero Amdouni eligió a su rival local, donde logró su primer 'hat-trick' profesional ante los Grenat.
La siguiente parada fue el Basilea, donde explotó en la temporada 2022-2023: 22 goles y cinco asistencias en 52 partidos, y máximo goleador de la Conference League.
Este ascenso meteórico lo llevó al Burnley, pero su progresión se frenó bruscamente en el verano de 2025 por una rotura de ligamento cruzado en la rodilla derecha, durante la pretemporada, justo después de regresar de una exitosa cesión en el Benfica, donde había marcado nueve goles.
Fue un golpe duro para Murat Yakin, que lo había convertido en titular tras la EURO 2024, pero el técnico nunca perdió el contacto: lo visitó en Inglaterra y lo invitó a la concentración de marzo en Basilea, aunque Amdouni aún no estaba recuperado.
"Por supuesto, el Mundial siempre estaba en mi cabeza, pero después de una lesión así, nueve meses fuera, mi prioridad era simplemente volver al campo", contó a Keystone-ATS.
Tuvo que esperar hasta mayo para volver a la Premier League. Unas pocas apariciones como suplente bastaron para convencer a Yakin de llevarlo a Norteamérica. La apuesta salió bien. Entró en el minuto 103 del partido de octavos ante Colombia y transformó con frialdad su penalti en la tanda decisiva (4-3), junto a Granit Xhaka, Cedric Itten y Ruben Vargas, siendo solo Manuel Akanji quien falló su lanzamiento.
Explicó su método abiertamente en RTS. "Es una situación en la que me siento cómodo. Ya lo demostré en la Eurocopa". Espera hasta el último momento, observa al portero y dispara al lado contrario.
Esa ejecución metió a Suiza en los cuartos de final del Mundial por primera vez desde 1954, año en que fue anfitriona del torneo, y le dio, por fin, el momento con el que soñaba desde niño.
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