En una entrevista exclusiva con Flashscore, el mediapunta comparte sus impresiones sobre trabajar con Arda Turan, responde a los rumores sobre una posible primera convocatoria con la selección de Ucrania y aclara de una vez por todas el supuesto interés del Corinthians en repatriarlo.
Pedrinho, ahora está en Turquía para la pretemporada invernal del Shakhtar. ¿Cómo va todo por allí? ¿El frío es el mayor reto o lo es la lluvia?
"Es un placer hablar con vosotros. Gracias a Dios, estamos aquí en Turquía para la mitad de la temporada. No hace tanto frío, pero ha llovido muchísimo. Es mi tercer año haciendo la pretemporada aquí. Las instalaciones son excelentes y eso nos ayuda a entrenar bien y volver a la temporada en plena forma".
Esta temporada ha estado sobresaliente: 14 partidos, cinco goles y cinco asistencias en liga, además de actuaciones clave en la Copa de Ucrania y la Conference League. ¿Siente que estás en el mejor momento de tu carrera?
"Sí, estoy muy feliz con cómo van las cosas. Creo que todo se resume en la confianza, sobre todo la que me da el entrenador y el equipo. He asumido un papel importante y esa confianza me permite jugar con libertad y aportar, ya sea marcando o asistiendo. Es la mejor media temporada que podía esperar y quiero seguir así para poder ganar títulos. Si yo estoy bien, el equipo también, y lucharemos por cosas grandes".

El Shakhtar está peleando por el liderato. ¿Cuál ha sido la clave? ¿Influye mucho Arda Turan en el banquillo? Se suele decir que el mejor momento de un futbolista llega a los 28, y usted está a punto de cumplirlos...
"Son varios factores. Con la edad llega la experiencia. Nuestra plantilla es muy joven y talentosa, pero necesitaba esa madurez. Aunque tengo 27 años, intento transmitirles mi experiencia. En cuanto a Arda Turan, él llegó a lo más alto como jugador y eso aporta mucho. Él y su cuerpo técnico nos exigen al máximo, tanto físicamente como en lo técnico. Tiene mentalidad ganadora y nos mantiene alerta, ya sea en la liga ucraniana o en la Conference League".
Arda Turan es un entrenador bastante joven (38 años) y se retiró hace poco. ¿Cómo es tener como referencia a alguien que jugó al máximo nivel en Barcelona y Atlético de Madrid?
"Ayuda muchísimo. Se fija en detalles que otros pueden pasar por alto porque él lo ha vivido en el campo. Habla mucho conmigo, ya que también fue centrocampista; sabe dónde puedo mejorar. Vivió el estilo de posesión del Barcelona y las transiciones del Atlético, así que esa experiencia marca su energía. Es una persona muy enérgica que nos mantiene rindiendo al máximo nivel".
Actualmente, el Shakhtar cuenta con 11 brasileños en la plantilla. Es casi un equipo completo. ¿Cómo es tener esa 'cultura brasileña' tan lejos de casa?
"Es fundamental para nosotros. Vivimos lejos, en un lugar frío y con circunstancias difíciles. Tener a otros brasileños cerca marca la diferencia. Nuestra cultura es alegre, siempre estamos bromeando y eso ayuda a que los nuevos se adapten rápido. Jugar fuera no es sencillo: el estilo, la comida, el idioma, todo cambia. Cuando llegué, ya había muchos brasileños y eso me facilitó trabajar con (Roberto) De Zerbi en ese momento".
Uno de esos jóvenes que está brillando es Kaua Elias. ¿Cree que tiene potencial para convertirse en un delantero top en el futuro?
"Sin duda. Es muy joven, pero llegó con experiencia de Fluminense. Se nota su calidad técnica. Nos ha ayudado mucho y tiene por delante una carrera prometedora y exitosa".
La situación en Ucrania es muy complicada. El Shakhtar es ahora un equipo nómada: entrena en Kiev, juega en Leópolis y viaja por Europa para la Conference League. ¿Cómo es vivir con esa rutina?
"No es fácil. Solo los que estamos aquí sabemos lo duro que es. Nos afecta en el campo porque no tenemos una casa fija, un día estamos en un sitio y al siguiente en otro. La logística es exigente: a veces son seis horas en autobús hasta Leópolis y luego otras siete hasta Polonia para un partido europeo. Arda Turan es inteligente y rota mucho la plantilla por esto. Priorizamos la liga ucraniana, que nos da acceso a la Champions League, pero todos esperamos que la guerra termine pronto".
¿Y su familia? ¿Está con usted en Ucrania?
"Estuve un año solo por precaución. Es duro viajar a Polonia sabiendo que tus hijos están en Ucrania y en riesgo. Pero después de un año, traje a mi esposa, hijos, hermana y tía. Mis padres también vinieron, pero se marcharon porque tenían miedo. Ahora en febrero, cuando volvamos a Ucrania, tendré que replantear la logística para asegurarme de que estén seguros. Vivimos en un piso en Leópolis, mientras que otros brasileños prefieren quedarse en el resort del club, que tiene todas las comodidades".
Recientemente salió la noticia de que el entrenador ucraniano Serhiy Rebrov estaba interesado en nacionalizarle para jugar, incluso en marzo, contra Suecia en el playoff para el Mundial. ¿Hay algo de cierto en eso?
"Sinceramente, solo lo he visto en internet. Nadie del cuerpo técnico ha hablado conmigo directamente. Escuché rumores por mis agentes, pero nada oficial. Me desperté sorprendido por todas las noticias. No depende solo de mí; hay muchos factores. Esperaré a ver si el interés es real antes de tomar una decisión".
Pero, hipotéticamente, si mañana llegara la invitación, ¿aceptaría jugar con Ucrania?
"Tendría que pensar en lo mejor para mi carrera y mi familia. Jugar un Mundial es un sueño. Siempre he soñado con representar a Brasil, pero me sentaría con mi familia y valoraría si sería bueno para mi desarrollo. Ucrania está cerca de clasificarse para el Mundial. Si es algo que suma a mi carrera, lo consideraría con cuidado. Pero, por supuesto, mi sueño de niño siempre será la selección brasileña".
Formó parte de aquella selección sub-23 con jugadores como Bruno Guimaraes, Antony, Matheus Cunha y Gabriel Martinelli. ¿Sigue en contacto con ellos?
"Sí, ¡era un equipazo! Sigo en contacto con ellos. Matheus Cunha y Antony son como hermanos para mí. Me convocaron para casi todo, menos los Juegos Olímpicos, por una lesión, lo que fue muy duro porque (Andre Soares) Jardine confiaba en mí. Me alegra mucho ver el éxito que tienen ahora; Cunha es de los mejores con los que he jugado".
En 2020, dejó Brasil rumbo al Benfica por 18 millones de euros cuando Jorge Jesus regresó. Mirando atrás, ¿qué cree que le faltó para brillar en Portugal?
"Fue un cambio que exigía mucha adaptación y yo era muy joven. El equipo era brillante (Darwin Núñez, Everton Cebolinha, Nicolás Otamendi) y no tuve tantas oportunidades como esperaba. Además, fue en plena pandemia, sin aficionados en el estadio. Lo veo como un aprendizaje. Me hizo feliz jugar en un club tan grande como el Benfica, pero lamentablemente no fue la temporada que soñaba."
¿Y su relación con Jorge Jesus?
"Jorge Jesus es muy exigente e intenso, como todos saben. Pero también es muy inteligente y ha logrado mucho. Aprendí de él, aunque no jugué mucho. Cuando surgió la oportunidad de ir al Shakhtar, no lo dudé".
En el Benfica, el portero Anatoliy Trubin (ex del Shakhtar) ha sido una de las revelaciones. ¿Le ha sorprendido su nivel?
"No, no me ha sorprendido porque sé lo bueno que es. Siempre ha sido un portero milagroso. Incluso cuando era muy joven en el Shakhtar, ya era un guardameta de partidos grandes. Siempre supimos que estaría ahí para salvarnos".
Por último, el año pasado hubo rumores sobre el interés de Corinthians en su regreso. ¿Llegó a haber una oferta concreta?
"No hubo interés real. Tengo un cariño enorme y mucha gratitud por Corinthians. Es el club que me dio la oportunidad y donde fui muy feliz. Si hubiera habido interés, me habría encantado volver y ayudar. Pero solo fueron especulaciones y rumores en internet; nadie me contactó directamente".
