La crisis financiera se ha agravado después de que el club retrasara el pago de la segunda cuota del acuerdo firmado en febrero para la compra de Almada. En un primer momento, el Botafogo había pagado 10 millones de dólares (8 millones de euros) al contado, pero no cumplió con el siguiente compromiso.
El propietario de la SAF, John Textor, llegó a negociar verbalmente con los estadounidenses para evitar la sanción inmediata y ampliar los plazos, pero esto no fue suficiente para frenar el proceso en la máxima entidad del fútbol.
Además del bloqueo en el mercado, el Botafogo se enfrenta a una cláusula contractual punitiva muy severa. El retraso en el pago por Almada ha activado una multa que, según ge, supera el doble del valor total de la deuda original y debe ser abonada obligatoriamente al contado.
El "bloqueo" actual es la suma de tres procesos distintos: el de Thiago Almada; el de Santi Rodríguez (New York City), donde el club fue notificado el 7 de mayo por el retraso en cuotas que suman cerca de 5 millones de dólares (cuatro millones de euros); y el de Rwan Cruz (Ludogorets), sanción vigente desde el 20 de abril por una deuda de 8 millones de euros.
Para intentar revertir el aislamiento en el mercado de fichajes, el departamento jurídico del Botafogo busca respaldo en la recuperación judicial. El club ha solicitado que las sanciones de la FIFA sean suspendidas, basándose en la medida cautelar previa al proceso de reestructuración de deudas.
La directiva alvinegra espera que la federación internacional reconozca la jurisdicción brasileña sobre el asunto y acepte suspender los bloqueos mientras se organiza el plan de pagos. De lo contrario, el club seguirá sin poder reforzar la plantilla para el resto de las competiciones en la 2026.
