El Nápoles tuvo que esperar a la segunda parte para encontrar la clave del partido, pero finalmente ha vencido 1-0 al Bolonia y suma tres puntos que construyó, sobre todo, tras el descanso. El partido en el Maradona lo decidió Lobotka, aunque el punto de inflexión llegó desde el banquillo: Favasuli entró, revolucionó el encuentro y sirvió al eslovaco el balón del gol.
Los azzurri salieron con la intención de presionar desde el inicio. De Bruyne encontró a Vergara en el área ya en el minuto cuatro, pero el cabezazo del jugador nacido en 2003 se fue fuera tras un doble desvío. Poco después, sin embargo, fue el Bolonia quien asustó al Maradona: Theaté remató de cabeza tras una falta y mandó el balón a la red, pero el gol fue anulado por fuera de juego.

El equipo de Allegri permaneció más tiempo en campo rival, pero la circulación fue lenta y faltó precisión en los últimos metros. En los primeros 45 minutos el Nápoles no logró disparar entre los tres palos y, con el paso de los minutos, el Bolonia fue ganando confianza.
Favasuli, como revulsivo
Allegri intervino de inmediato tras el descanso: fuera Politano y Vergara, dentro Lang y Favasuli, y el partido ha cambió desde los primeros minutos de la segunda parte.
El joven azzurro se presentó con un caño a Miranda y un centro para Hojlund, que fue anticipado por la intervención de Heggem. El Nápoles se volvió más vertical, movió el balón con mayor rapidez y obligó al Bolonia a replegarse poco a poco.

En el 66’ llegó el gol que cambió el destino del partido. Favasuli encontró el espacio para asistir a Lobotka, que acompañó la jugada, entró en el área y batió a Pessina con un disparo que pasó entre las piernas del portero. Poco después, el eslovaco intentó también asistir a Hojlund para el segundo, pero Pessina aguantó hasta el final y desvió a córner el toque sutil del danés.
El Bolonia ya no consiguió recuperar la calidad mostrada al final de la primera parte y el Nápoles mantuvo la ventaja hasta el pitido final sin sufrir, con el 1-0 que premia sobre todo la mejoría de los azzurri tras el descanso.

Clave en este sentido fue la entrada de Favasuli: en 45 minutos puso en apuros constantemente a Miranda, dio profundidad por la banda y dio la asistencia a Lobotka. Fue precisamente a partir de su entrada cuando el Nápoles encontró por fin los espacios y la velocidad que le habían faltado en la primera parte.
