El duelo entre el Hellas Verona y la Fiorentina terminó 0-1: el resultado final castigó en exceso a los venecianos, que siguieron en el fondo de la tabla.
El conjunto viola, en cambio, dio un buen salto en la clasificación, superó al Cagliari y, a la espera de que jugaran sus rivales, se colocó a cinco puntos del Lecce, que era antepenúltimo.
Más Verona, menos Fiorentina
En el Bentegodi, el Verona (18 puntos) recibió a la Fiorentina (29) en lo que fue casi la última oportunidad para intentar lograr la salvación.
El partido arrancó con un susto provocado por los toscanos, que estrellaron el balón en el larguero con un gran remate de volea de Nicolò Fagioli. Sin embargo, poco a poco los locales empezaron a tomar la iniciativa.
El equipo de Paolo Vanoli jugó a un ritmo bajo y no consiguió generar peligro cerca de Lorenzo Montipò, salvo un disparo al final de Albert Gudmundsson, desviado por su compañero Moise Kean. Por su parte, los venecianos lo intentaron con la zurda de Antoine Bernede, un potente remate de Gift Orban y un misil lejano de Daniel Oyegoke.
Todos estos intentos fueron entre los tres palos, pero se encontraron con la rápida respuesta del portero de la Fiorentina, David De Gea, que salvó a los suyos.

Un destello de Fagioli decidió el partido
En la segunda parte, el guion no cambió: la Fiorentina no logró imponerse y siguió a merced del Verona, que no consiguió concretar por falta de precisión y calidad en los últimos metros.
En las filas toscanas entró Roberto Piccoli por Giovanni Fabbian, pero el revulsivo no llegó. Fue Kieron Bowie, a menudo impreciso y poco acertado en ataque, quien probó suerte con un disparo que se fue alto por poco.
El primer cambio de Paolo Sammarco fue Amir Sarr por Gift Orban, que abandonó el campo algo sorprendido. Poco después ingresaron Domagoj Bradaric y Tomas Suslov.
En el minuto 81 se rompió el empate, y fue la Fiorentina la que golpeó: una de las poquísimas llegadas ofensivas del equipo visitante pilló desprevenida a la defensa local. Jack Harrison estuvo hábil y, con algo de fortuna, encontró a Nicolò Fagioli, completamente solo al borde del área, que colocó el balón en la escuadra tras aprovechar un toque en el palo.
El partido se animó de repente y subió la tensión: Tomas Suslov y Albert Gudmundsson se enzarzaron y acabaron rompiéndose las camisetas mutuamente. El árbitro expulsó a ambos.
El encuentro, cada vez más tenso en los minutos finales, concluyó tras seis minutos de añadido en los que el Hellas ya no consiguió crear peligro.

