La ITIA informó, en un comunicado, que ha considerado probada la infracción cometida por Vondrousova, de 27 años, quien no ha competido desde enero de 2026 y dispone de 21 días para apelar la suspensión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
Según la ITIA, el 3 de diciembre, alrededor de las 20:00, en su domicilio, la tenista se negó a entregar al oficial de control antidopaje la muestra fuera de competición para la que había sido notificada, alegando que su decisión se debía al estrés, problemas de salud mental y preocupaciones por su seguridad.
Para la ITIA, Vondrousova, que llegó a ser sexta del ranking mundial y actualmente ocupa el puesto 135, no presentó "ninguna justificación convincente", señalando que la negativa de la checa conlleva la misma sanción que se aplicaría si el test hubiera dado positivo.
"Los controles sorpresa son una herramienta esencial para proteger el deporte limpio. El tribunal independiente ha confirmado este principio. Este caso es un recordatorio importante de que los jugadores pueden ser sometidos a controles en cualquier momento y lugar, y que negarse implica riesgos significativos", declaró la directora ejecutiva de la ITIA, Karen Moorhouse, en un comunicado.
La checa cuenta en su palmarés con un major, concretamente en Wimbledon, en la 2023, en una final ante la tunecina Ons Jabeur. Además, disputó la final de Roland Garros en la 2019, que perdió ante la australiana Ashleigh Barty.
