En el próximo ciclo de cuatro años, cada federación miembro recibiría unos 25 millones de dólares estadounidenses (aproximadamente 22 millones de euros), frente a los 10 millones actuales. Según la noticia, las seis confederaciones continentales recibirían además 99 millones de dólares estadounidenses (89 millones de euros).
Para ello, la FIFA recurriría a sus cuantiosas reservas financieras, después del éxito económico del Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. El plan debería ser finalizado por el Consejo en diciembre y aprobado en el Congreso de marzo de 2027, en Rabat (Marruecos).
Apoyo de Asia, África y América del Sur
Infantino se enfrenta a una oposición desde que fracasó la idea de atraer inversores, que pretende destituirlo. Esa oposición está formada principalmente por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y la Confederación de Fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF).
La confederación asiática AFC se ha acercado recientemente al presidente de la FIFA, mientras que África y América del Sur están del lado de Infantino. Los europeos quieren confrontar al suizo, de 56 años, con algunos asuntos delicados este jueves. Para las elecciones presidenciales de marzo, el suizo es, por ahora, el único candidato.
La financiación como importante instrumento de poder
Ya en septiembre, el presidente de la FIFA había puesto más dinero a disposición de las federaciones y había mostrado su disposición a impulsar reformas, dando así margen de ataque a sus adversarios.
La semana pasada, UEFA ha presentado propuestas para un amplio paquete de reformas, exigiendo, entre otras medidas, una distribución adicional de al menos diez millones de dólares estadounidenses a cada país miembro, procedentes de las reservas de la FIFA. Durante sus más de diez años al frente de la FIFA, Infantino ha utilizado siempre el dinero del organismo que rige el fútbol mundial también como instrumento de poder.
