Los dos acusados, que han ocupado cargos dentro del grupo ultra "Populaire Sud", no agredieron físicamente esa noche y han asegurado que actuaron para calmar la situación. El tribunal correccional de Niza ha dejado su decisión en deliberación hasta el 11 de septiembre.
El 30 de noviembre por la noche, tras una derrota en Lorient (3-1), más de 200 aficionados acudieron a mostrar su descontento a la llegada de los jugadores y bloquearon el autobús del equipo frente a la entrada del centro de entrenamiento.
Anthony D., de 32 años, y Mohamed C., de 42, muy conocidos por los responsables de seguridad del club, recibieron permiso para subir al autobús. Allí aseguraron a los jugadores, con vehemencia y palabras vulgares, que los aficionados solo querían hablar y que no habría violencia.
Los dirigentes del club aceptaron entonces que los jugadores recorrieran a pie los pocos metros que les separaban de las verjas del centro, en medio de decenas de aficionados exaltados, muchos de ellos encapuchados. Algunos jugadores cruzaron sin problemas, pero otros sufrieron escupitajos, insultos y empujones violentos, especialmente los delanteros Terem Moffi y Jérémie Boga, quienes presentaron denuncia al día siguiente.
La mayoría de los 15 policías presentes esa noche no informaron de agresiones físicas —afirmando que habrían intervenido si las hubiera habido—, y los dos jugadores, aunque afectados psicológicamente, no presentaban lesiones físicas.
Sin embargo, el fiscal Damien Martinelli argumentó que las agresiones y humillaciones estaban probadas y consideró que se trató de una "emboscada" que no habría ocurrido sin la intervención de los dos acusados para convencer a los jugadores de bajar del autobús.
Solicitó dos años de prisión, uno de ellos firme, para Mohamed C., y dos años de prisión firme con orden de ingreso para Anthony D., así como la revocación de un año de suspensión condicional de una condena anterior por violencia relacionada con el fútbol.
"Si hubo violencia, los verdaderos autores no han sido identificados", alegó el abogado Mathurin Lauze, defensor de Anthony D. Y condenar a estos dos hombres sería "matar el diálogo" y enviar el mensaje a los aficionados más radicales de "venid encapuchados", insistió el abogado Rudy Cohen, defensor de Mohamed C.
