Tras muchos años luciendo bajo los focos en el fútbol europeo, ahora Robinho (42) vive una realidad muy diferente mientras cumple una condena de nueve años de prisión desde marzo de 2024 por haber sido hallado culpable en un caso de violación en grupo ocurrido en Milán en el año 2013.
El otrora niño maravilla de Brasil, ahora es uno más de los reclusos de la Penitenciaría de Tremembé, en el estado de São Paulo, donde deberá permanecer hasta 2032.
Sin embargo, el exfutbolista sigue peleando por reducir su condena y recientemente ha recibido un revés en ese aspecto, dado que recurrió para llevar el caso al Tribunal Supremo Federal (STF), pero fue denegado por el Tribunal Especial del Tribunal Superior de Justicia (STJ).
Los abogados de Robinho alegan que se están vulnerando algunas disposiciones de la Constitución brasileña en este caso, como la que indica que un ciudadano brasileño no puede cumplir en Brasil una condena dictada por un tribunal extranjero.
Así las cosas, seguro que los letrados seguirán trabajando para quitar tiempo a una condena que ya se vio reducida en 160 días el pasado mes de enero.
