En medio de cancelaciones y postergaciones de distintos eventos deportivos de alto calibre en Arabia Saudita, el mexicano Saúl Canelo Álvarez confirmo su combate del 31 de octubre ante Christian M’billi en la ciudad de Riad, provocando opiniones encontradas por los ataques que el país de Medio Oriente ha sufrido en las últimas semanas.
La tension en el país y en toda la región se ha acrecentado con los ataques perpetuados por combatientes hutíes de Yemen en territorio saudí. A pesar de este contexto, el combate por el título mundial supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), entre el mexicano y el francés no ha sufrido alteraciones, como muchos pronosticaban.
Un contrato inquebrantable
Canelo tiene un acuerdo con el reino saudí por medio de su ministro encargado del área de entretenimiento y deportiva, Turki Al-Sheikh, desde febrero de 2025. En ese contrato, el mexicano aceptó pelear cuatro combates por un monto que rondaría los 400 millones de dólares.
El contrato señala que las peleas tienen que ser en Riad, por lo que Canelo ha tenido que modificar sus rutinas y horarios de entrenamiento, mientras espera poder cumplir con lo acordado lo más pronto posible. El mexicano quiere, después de subirse al ring con M’billi, programar el siguiente combate para febrero de 2027.
Una irresponsabilidad
La noticia de la confirmación del combate provocó una serie de crítica contra Álvarez, incluida la del presidente del CMB, Mauricio Sulaimán. “A mí me parece totalmente irresponsable que estén nuestros boxeadores allá, nuestros jueces, réferis, representantes”, afirmo el dirigente sobre la pelea.
“Lo más seguro es que estaré viajando a Riad a fines de mes. Dios quiera que todo se arregle, que se logre controlar todo este tema, hay que estar con el campeón”, indicó Sulaimán respecto a la decisión de Álvarez de seguir en pie con la pelea, a pesar del peligro latente que hay de por medio.
