40 años pueden no ser suficientes para borrar uno de los partidos más polémicos de la historia del fútbol. La cercanía de la semifinal del Mundial entre Inglaterra y Argentina inevitablemente trae a la memoria el partido de cuartos de final de 1986, un duelo que pasó a la leyenda sobre todo por el doblete de Diego Armando Maradona.
Entre los protagonistas de aquella tarde en Ciudad de México estaba también Peter Shilton, entonces portero de la selección inglesa, que aún hoy no ha cambiado de opinión sobre lo que ocurrió.
En una entrevista con la Repubblica, el ex número uno de los Three Lions ha vuelto a hablar de una rivalidad que, según él, tiene raíces mucho antes de la famosa "Mano de Dios": "Es especial, viene del partido del 66 con la expulsión del centrocampista Rattin, que se volvió loco, luego obviamente la roja a Beckham en el 98 y la Mano de Dios, que ocurrió unos años después de las Malvinas. Espero que esta vez sólo se hable de fútbol y no de política".
"No fue sólo la Mano de Dios"
El momento más duro se refiere, naturalmente, al partido de 1986. Shilton insiste en que, para él, no fue sólo el famoso gol con la mano lo que condicionó el destino de Inglaterra.
"Pudimos haber ganado ese Mundial. Pero nos engañaron. Y no sólo el gol con la mano fue irregular: también debieron anular el otro gol histórico de Maradona, el de la jugada individual, porque hubo falta sobre Glen Hoddle. Si hubiera existido el VAR... Pero había un árbitro realmente incapaz".
Al recordar aquella tarde, Shilton tampoco ahorra críticas al árbitro tunecino Ali Bin Nasser, considerando que la gestión del partido fue profundamente insuficiente. "¿Sólo un incapaz? No lo sé. Pero eso es otra de mis obsesiones. Se llevó el balón a casa, después del error más grave de su vida, para luego venderlo en subasta por dos millones de libras. Y no sólo eso. Maradona fue a visitarlo a Túnez para hacerse una foto juntos. El árbitro debería haberse quedado callado, pero en cambio presumía de ese error. Todo muy extraño...".
Palabras que confirman que, a cuatro décadas de distancia, el episodio sigue siendo una herida abierta para el ex capitán de Inglaterra.
Maradona y la comparación con Messi
Si el tiempo ha suavizado muchas rivalidades deportivas, no ha sido así en el caso de Shilton y Maradona. El ex portero reconoce el talento del argentino, pero sigue reprochándole su actitud tras aquel partido y, sobre todo, después de aquel gol con la mano. "No quiero hablar mal de Maradona, ya no está entre nosotros, pero pudo haber venido a hablar conmigo después del partido y admitirlo todo. Lo habría perdonado. Los campeones también deben tener un gran sentido de deportividad. Él no lo tenía".
A pesar de las críticas al ex número 10 argentino, Shilton no duda cuando le preguntan a quién prefiere entre Diego Armando Maradona y Lionel Messi.
"Seguro que, si Messi hiciera trampa en el campo, al menos iría a pedir disculpas al final del partido. Él es un deportista, a diferencia de Maradona. A pesar de lo que pasó entre él y yo, tengo que decir que Maradona era mejor. Además de su clase divina, tenía una fuerza increíble. En aquella época recibía patadas, golpes tremendos, pero no lo tirabas al suelo. Messi es extraordinario, pero diferente en ese sentido, también porque son épocas distintas".
Una valoración que separa claramente el juicio humano del técnico. Para Shilton, de hecho, la relación personal con Maradona no cambia el veredicto en el campo: el astro argentino sigue siendo, a sus ojos, superior incluso a Messi.
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