Centro de datos del Sinner-Ruud
Lejos de lo que podía esperarse, el número uno del mundo necesitó varios minutos para mostrarse competitivo: no ganó ningún punto en el juego inaugural y perdió el servicio sin mucha resistencia en el segundo. Sin ponerse nervioso, Sinner reaccionó de la mejor forma posible, con una rotura, ante un rival en forma y dispuesto a plantar batalla en la capital italiana.
La igualdad en el marcador se mantuvo durante un buen rato. Ruud, que fue ovacionado por el público en su entrada a la pista, estaba siendo capaz de neutralizar los golpes de calidad de su oponente. Pero entonces llegó otro acontecimiento clave en el choque, cuando Jannik colocó el 5-4 con su resto para luego cerrar el parcial sin oposición (6-4).

Si ya de por sí se presentaba difícil la tarea para Casper, su errático inicio lo ponía más complicado si cabe. Con ventaja de 2-0, Jannik estaba ya en una situación bastante prometedora de cara a adjudicarse su sexto Masters 1000 consecutivo, para un total de 34 victorias seguidas en dicha categoría. Qué dominio, qué autoridad.
Era prácticamente cuestión de tiempo, y no mucho, que el de San Candido diera forma al triunfo ante una afición volcada con su estrella, que tuvo varias oportunidades de quebrar el saque del nórdico. Como ya lo había hecho antes, no fue necesario que J. Sinner repitiera, por que la cita se resolvió con otro 6-4 gracias, en buena parte, a que protagonizó más golpes ganadores (26 a 22) y cometió menos errores no forzados (15 a 23).
