Después de pasar por las canteras de Málaga y Sevilla, tanto Nils como sus padres, ambos de profesiones relacionadas con la hostelería, optaron por aceptar una ambiciosa propuesta: la de hacer las maletas sin fecha de billete de vuelta para recalar en La Masía, adonde llegó con 12 años. Como otros tantos chicos, se incorporó al Fútbol Club Barcelona con sentimientos encontrados por lo que supone estar en "el mejor club del mundo" a cientos de kilómetros de su familia.
En el conjunto azulgrana fue quemando etapas: infantil, cadete, juvenil (campeón de la Youth League), filial... y tres amistosos con el primer equipo en los días posteriores al adiós de Leo Messi. En aquel verano de 2021, Ronald Koeman buscó alternativas de la casa, algo habitual en pretemporada, y uno de los jugadores premiados fue el malagueño, que llegó a dar una asistencia a Rey Manaj durante la victoria ante el Girona (3-1). Sin embargo, no tuvo la suerte de debutar en partido oficial.
Pese a ser renovado en su día hasta 2023 con una cláusula de rescisión de 50 millones de euros, el jugador y el club acordaron la rescisión de su contrato en 2022, justo antes de recalar en el Viborg de Dinamarca. Tras una campaña en el norte de Europa, regresó a España para vestir la camiseta del Recreativo Granada, que no pudo evitar el descenso a Segunda RFEF. Tras varias semaans de incertidumbre, encontró una nueva oportunidad en el Académico de Viseu, con el que ha ascendido a la élite.
¿Cómo valora la temporada tanto en el apartado colectivo como en el individual?
Desde que yo llegué, el proyecto era subir a Primera; entonces, haberlo conseguido en el segundo año, pues imagínate, para el club y para mí es un sueño. A nivel personal, he tenido mis altos y mis bajos. Empecé jugando todo, pero después llegaron las lesiones. Entre octubre y febrero se complicó un poco todo. Vine aquí a recuperarme con los médicos, los fisios y tal, y al final he acabado otra vez jugando todo. Contento a nivel personal también.
Al final, lo que uno quiere también es tener continuidad, no lesionarse y sentirse parte del equipo. Lo más difícil para un futbolista, creo, son las lesiones, sobre todo cuando estás lejos de tu familia y de tu gente. El estar allí por el futbol y no poder jugar al futbol es lo más complicado de todo.
Tiene contrato hasta 2028, por lo que debería jugar en la Liga Portugal. Es ilusionante, ¿no?
Muy ilusionado. Vaya, se me está haciendo corto el verano. Tengo ganas de volver allí. El grupo que hemos creado allí es muy bueno, y eso también me ayuda a tener ganas de pasar el día a día allí. Al final, donde más tiempo pasamos es en el vestuario, y si el equipo no es una piña, se hace muy complicado el día a día. Pero este año, en ese sentido, la verdad que es un 10 todo. Tengo ganas de llegar allí, y siendo en primera, pues imagínate.

En el vestuario hay jugadores de 12 nacionalidades distintas. ¿Cómo se gestiona eso?
Sí, no sé si suele ser lo habitual o no, pero yo he tenido siempre bastantes nacionalidades en el equipo. Lo normal suele ser que se creen como grupitos. Es lo típico: los españoles, los portugueses, los africanos... Pero este año yo creo que, buena parte de por qué hemos subido, es que esos grupitos han sido más un grupo y todos nos juntábamos con todos. Es lo que te digo: hemos formado una piña, que no suele ser lo habitual.
En Barcelona, por ejemplo, y en Dinamarca, donde estuve un año también, sí había más cultura, más países diferentes y todo. En el año del Granada éramos todos españoles, y pasas de ahí a convivir con muchísimas nacionalidades. Al principio puede ser difícil, pero yo en ese sentido nunca he tenido problemas.
¿Qué le llevó al fútbol portugués?
Fue un verano complicado hasta que encontré equipo. Yo no tenía oferta, no tenía nada, y al final salió esta oportunidad gracias a Fendi (su agente), que me puso en contacto con Mario Husillos, y ellos fueron los que confiaron en mí y me dieron la oportunidad. Siempre voy a estar agradecido porque no es fácil dársela a un chaval que, aunque había jugado en el Barça y en primera en Dinamarca, venía realmente de descender con el Granada. Y dar el paso a la segunda de Portugal, quieras que no, fue una oportunidad importante para mí.
Navidades en casa de Eric García
Ha mencionado antes su etapa en Dinamarca. Nadie le podrá quitar aquel gol en Conference League.
Fue una experiencia buena, no la cambiaría a nivel futbolístico, pero en lo personal sí que fue posiblemente el peor año de mi carrera porque ahí sí que era otra cultura totalmente distinta a la de España, con otros horarios, otra forma de vida... Estaba allí lejos de la familia, solo, y también tuve muchos problemas de lesiones. Al principio fue todo genial: llegué, participé en Conference, metí un gol, jugué en el campo del West Ham... Fue un sueño, pero después, cuando ya estás allí asentado, empiezas a normalizar todo eso y encima vienen las lesiones. Ahí fue un momento complicado.
Vayamos a su etapa en el Barcelona. A los 12 años, ¿aquello se vive como un campamento de verano o siendo tan pequeño se prioriza ya el rendimiento por encima de todo?
A ver, te puedo decir cómo lo viví yo, porque al final pienso que sí hay, aunque no te das cuenta porque eres pequeño, esa competencia. Llegas a final de temporada y siempre hay una limpieza, y tú estás pendiente para no ser uno de ellos. Yo también soy hijo único. Llegué allí a La Masía con otros 80 niños y es lo que tú has dicho, es un campamento de verano. Para mí, en ese sentido, no fue duro. Hasta que no empiezas a hacerte mayor y te das cuenta de dónde estás...
Para mí fue un sueño vivir aquello, y mucha gente me dice '¿y no te arrepientes de irte tan pronto?' Sí, me hubiera gustado estar aquí en Málaga con mi familia, pero al final eso es algo que muy poca gente puede vivir, y yo he vivido eso, y también creo que a día de hoy soy quien soy por haber vivido esa experiencia.
Al final, con el periódico del lunes siempre es fácil acertar, pero hay que decidir en el momento.
Aquí te pueden decir: 'Te quedas en el Málaga y es más fácil llegar al primer equipo'. Que sí, seguramente, cuando estás en el Málaga eres la estrella de Málaga, o puedes destacar más fácilmente. Cuando estás en Barcelona eres uno más; está la estrella de Málaga, está la de Sevilla, la de Brasil, la de Argentina... Entonces es muy difícil destacar, pero bueno, yo de allí me quedo sobre todo con el grupo de amigos que hice, con los educadores, con los entrenadores...
El Barça es superfamiliar, cuando estás allí ni te das cuenta de que estás en el que para mí es el mejor club del mundo, y normalizar aquello te lo hace muy fácil. Lo difícil es cuando sales de allí, de la burbuja, y te das cuenta de que no todo es tan fácil, que es más difícil que todo eso.
Cuando pasan los años, se acerca el fútbol profesional y cada vez es más difícil permanecer en el Barcelona, ¿afloran sentimientos como la envidia? ¿Tiende uno a compararse de más con el resto?
A ver, estoy seguro de que sí, que habrá gente que ha tenido envidia de la no sana, pero yo no recuerdo... Lo tendría que pensar, pero no recuerdo nunca una mala cara o un mal gesto hacia nadie. Cuando estaba allí fue cuando pasó todo lo de Ansu, por ejemplo, que subió al primer equipo, y nadie nunca le puso una mala cara; al revés, como nos hemos criado siempre juntos desde que tenemos 12 años, pues ver a un amigo que está cumpliendo su sueño y tu sueño, es un orgullo.
Eso sí, cuando te vas haciendo mayor hay más competitividad y hay más miedo a que seas tú al que echen, pero yo creo que poca gente lo vive de ese modo, por lo que te he dicho antes, porque cuando estás allí dentro es como una familia todo, y cuando pasa eso es muy fácil todo.
Ha mencionado a Ansu Fati, pero también compartió vestuario con Arnau Tenas, con Take Kubo y más futbolistas que están destacando en la élite, entre ellos tres jugadores que disputarán el Mundial con España (Eric García, Álex Baena, Joan García), con los que disputó el Europeo Sub-17 en 2017. ¿Veía a alguno de ellos con un talento superior?
La gente los ve como estrellas, yo los veo como amigos. No los veo como que van a jugar al Mundial. Yo me he quedado en casa de Eric 1.000 veces; por ejemplo, en navidades para dormir. Su familia y él me acogían cuando era esa época y yo no podía venir a Málaga. Y eso es lo que me llevo de esos años en La Masía, la experiencia de haber jugado allí y, sobre todo, las amistades que me llevo.
"Fuera de lugar" en el primer equipo
¿Cómo vivió aquella pretemporada a las órdenes de Koeman?
Pues imagínate, fue un sueño inesperado. Yo llegué allí como lo hacíamos siempre para hacer la pretemporada con el Barça B, y nos subieron a unos cuantos para entrenar con el primer equipo. Estaba flipando allí el primer día por el vestuario, el campo de entrenamiento... Aunque me había criado allí, entrar en ese vestuario era como 'ya estoy aquí'. Por un lado fue bonito, un sueño que estaba cumpliendo, y por otro lado, yo creo que también tuve miedo de la magnitud que todo eso tiene.
Soy un chico al que no le gusta ser el centro de atención; a mí me gusta estar a mi bola, con mi gente, tranquilo, y yo creo que en ese momento tuve un poco de miedo de destacar, de toda la magnitud y de todo lo que eso conlleva. Yo pasé de 10.000 seguidores a 30.000 en un día, con mensajes y todo, y yo decía 'hostia, esto es serio ya', pero aun así lo recuerdo superbonito. Convives con Piqué, con Jordi Alba y con gente a la que ves como ídolos, y de repente estás entrenando con ellos.
Era un Barça bastante raro, sin Messi y casi de entreguerras, ¿no?
Si, pero era el Barça. No estaba Messi y no era el Barça de Guardiola, pero era el primer equipo del Barça y yo lo veía así. Yo no veía lo veía como un Barça con menor nivel; es más, estaban Griezmann, Depay y Dembélé, que no son pocos.
Yo me veía como fuera de lugar, aunque sabía que me había ganado el estar allí después de tantos años, y también yo sé lo que valgo, por eso estaba haciendo la pretemporada con el primer equipo del Barça y por eso he estado 10 años allí. Pero sí que es verdad que son ídolos y que Griezmann ha sido un referente y un ídolo toda mi vida. Es de los jugadores que me ha seguido, y de repente estaba sentado a su lado, literalmente, en el vestuario. Estaba como en una nube.
No le gustaba estar en el foco, pero la prensa catalana lo situaba ahí incluso con 12 años. ¿De qué forma lo gestionó?
Depende de cada uno. Te puedes ir por un camino o por otro. Yo creo que si tu familia y tu círculo cercano no te tiene los pies en el suelo, pues es difícil de llevar; hay gente a la que eso le ha llevado por un camino que no le ha beneficiado, pero a mí nunca me ha importado mucho la prensa porque no me gusta mirarla. Al final, cuando haces las cosas bien eres el mejor y cuando no, te van a pegar palo; entonces, lo mejor es no mirarla mucho.
Y por otro lado, cada vez que salía algo bueno, ya estaban mis amigos y mi familia para decirme 'cálmate', que tienes 13, 14 o 15 años y no has hecho nada. Siempre hay alguna vacilada, pero eso es lo que te pone los pies en el suelo y te hace ver que sigues siendo el mismo niño que cuando estaba aquí en La Mosca (su primer club) jugando.
"Lo he pasado muy mal por el fútbol"
¿Qué es lo peor de ser futbolista?
La gente piensa que el fútbol es darle patadas a un balón, cobrar millones de euros, hacerte famoso y que todo es superbonito, pero eso es para el 1% de los que llegan, y para llegar allí hay que pasar por mucho. Primero hay que tener suerte, y en mi caso ha habido muchos momentos en los que lo he pasado muy mal por el fútbol y en los que he pensado en dejarlo, porque estás mucho tiempo fuera de tu casa, sin tu familia, sin tus amigos y tienes que aprender a vivir solo desde muy pequeño.
Cuando estás en los cadetes del Barça, marcas 20 goles y salen en los periódicos es todo muy bonito, pero cuando dejas el Barça, te vas a Dinamarca, las cosas no van bien y te ves allí solo, dices: '¿Merece la pena esto del fútbol, pasarlo así de mal, cuando no juegas y crees que tienes que jugar?' Hay muchos momentos complicados que la gente no ve, que los familiares sí y por eso siempre están ahí apoyando.
¿Dónde le gustaría estar dentro de cinco años? Más que físicamente, a nivel de madurez y de metas.
No es que se pueda cumplir, es que puedo cambiar de opinión en tres meses. Ahora ya voy a jugar en la primera de Portugal, en cinco años me gustaría dar un paso más. Mi sueño siempre ha sido jugar en primera en España, pero bueno, me gustaría sobre todo estar mejor de lo que estoy ahora, ir progresando año a año.

Me gustaría estar jugando Champions, pero hay que ser un poco realista e ir paso a paso. Lo único en lo que estoy centrado ahora es en hacer un buen año y disfrutar de este momento, porque hace dos temporadas estaba descendiendo en el Granada B y ahora estoy en la élite de Portugal. El fútbol da muchas vueltas, así que me centro en disfrutar y en hacerlo lo mejor posible.
Y puestos a pedir... ¿en LaLiga EA Sports con el Málaga?
Jugar en el Málaga siempre ha sido mi sueño, aquí con mi gente y con mi familia. Recuerdo el partido con el Granada B en La Rosaleda, sin duda uno de los mejores momentos de mi carrera. La afición la tenía en contra, pero aun así la disfruté. Yo estoy seguro de que antes de retirarme jugaré en el Málaga un año. Ojalá.
