Historias del Mundial: ¿La falta más brutal de una Copa del Mundo?

Platini, Terry y Figo
Platini, Terry y FigoFoto por WARREN LITTLE / GETTY IMAGES EUROPE / GETTY IMAGES VIA AFP

El Mundial ofrece a los aficionados alegría futbolística cada cuatro años. Sin embargo, no todo tiene solo un lado positivo. Si miramos hacia atrás en la historia del torneo, encontramos momentos que muchos preferirían olvidar. Uno de ellos ocurrió en el Mundial de 1982 y, al recordarlo, todavía pone los pelos de punta.

El duelo fatídico

La semifinal del torneo en España enfrentó a Alemania Occidental y a Francia, dirigida por el legendario Michel Platini. No había un claro favorito y las expectativas eran enormes. Sin embargo, tras el pitido final, se habló más de una entrada brutal que del equipo clasificado...

El momento clave llegó en la segunda parte, cuando el defensa suplente Patrick Battiston, que llevaba solo diez minutos en el campo, corrió a por un pase largo de Platini. Justo cuando intentaba definir, sufrió un choque durísimo con el portero alemán Harald Schumacher, quien lo golpeó con el cuerpo sin intención de jugar el balón. Tras el impacto, Battiston perdió el conocimiento de inmediato y quedó tendido inmóvil sobre el césped.

Platini confesó después que pensó que su compañero había muerto. Battiston perdió dos dientes, sufrió tres costillas rotas y daños en las vértebras. Lo más impactante fue que el portero alemán no fue expulsado por esa acción tan peligrosa y el árbitro holandés Charles Corver ni siquiera señaló falta.

El partido fue de por sí tremendamente emocionante. Tras el empate 1-1 en el tiempo reglamentario, en la prórroga Francia se adelantó 3-1, pero Alemania Occidental logró igualar 3-3. El pase a la final se decidió en los penaltis, donde los alemanes fueron más efectivos.

Las secuelas

El incidente con Battiston se convirtió en símbolo de la falta de protección a los jugadores en el fútbol de aquella época. La entrada de Schumacher sigue siendo considerada una de las más brutales en la historia del deporte y marcó negativamente su reputación. Por otro lado, este suceso contribuyó a que, con el tiempo, se endureciera el criterio ante acciones peligrosas y se pusiera más énfasis en la salud de los futbolistas en el fútbol moderno.

El propio portero alemán tampoco ayudó a su imagen tras el partido, cuando se burló diciendo que pagaría el dentista a Battiston. Más tarde intentó justificarse asegurando que no vio la jugada como falta y que estaba concentrado en el juego, pero una parte de la opinión pública nunca le perdonó y lo miró con recelo desde entonces.

"Recuerdo que corría hacia el balón y quería elevarlo por encima del portero. Después, nada. Solo desperté en el hospital. Cuando abrí los ojos, no recordaba nada. Me enteré de que había perdido dientes y que sufrí una conmoción cerebral. Nunca quise convertir a Harald Schumacher en un enemigo para toda la vida. En el fútbol pasan estas cosas, aunque esto fue muy duro," relató Battiston. El alemán más tarde le pidió disculpas en persona y el francés aceptó sus palabras.

Regreso triunfal

Battiston logró volver a los terrenos de juego tras varios meses y, lo más sorprendente, es que siguió compitiendo al máximo nivel. Con la camiseta de Francia celebró el título en la Eurocopa de la 1984 y también representó a su país en el Mundial de la 1986, donde terminaron terceros. En total, disputó 56 partidos con Les Bleus y marcó tres goles.

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