Ahora, como segundo entrenador del Sevilla Atlético, Negredo ha hablado con Flashscore sobre su carrera desde el otro lado de la línea de banda. Explica por qué Unai Emery le marcó más que ningún otro entrenador, recuerda la lesión en el hombro que frenó su racha en el Manchester City y por qué le hubiera gustado quedarse más tiempo en Inglaterra. También hace un análisis sincero de la gestión de Peter Lim al frente del Valencia, rememora el ambiente ensordecedor en el Besiktas y detalla qué tipo de entrenador quiere llegar a ser.
Pregunta: Comenzó su carrera en el Real Madrid Castilla. ¿Qué recuerdos tiene de aquellos primeros años?
Respuesta: Fue una época muy especial. Yo venía de Vallecas, de un barrio humilde, y cuando fiché por el Real Madrid Castilla, me incorporé a un club que lo tenía todo: los Galácticos, la presión, todo lo que conlleva el Real Madrid.
El Castilla acababa de ascender a Segunda División. Recuerdo entrenar con el primer equipo. Fabio Capello era el técnico por aquel entonces y nos convocó a algunos para entrenar. Estuve rodeado de grandes superestrellas, como Raúl, Benzema y Cristiano Ronaldo. Fue una experiencia maravillosa porque empecé a creer un poco más en que quizá algún día pudiera llegar hasta allí.
P: ¿Alguna vez sintió, mientras estaba en el Real Madrid, que podría tener minutos con el primer equipo?
R: Era muy difícil porque había muchísimos delanteros en aquella época. Ahora, echando la vista atrás, había cinco o seis jugadores compitiendo por esos puestos. Así que sabía que sería muy difícil conseguir esa oportunidad. Pero también sabía que, si no iba a suceder allí, tenía que encontrar otro sitio donde pudiera desarrollarme. Por supuesto, me hubiera encantado triunfar en el Madrid. A todo el mundo le hubiera gustado. Pero, sinceramente, cuando echo la vista atrás a mi carrera, no me arrepiento de ninguna de las decisiones que he tomado.
P: Tras el Real Madrid, se fue al Almería y luego al Sevilla, donde ganó la Copa del Rey y se convirtió en uno de los máximos goleadores del club. ¿Fue esa la mejor etapa de su carrera?
R: Creo que sí. Sobre todo el final de mi período en el Sevilla y mi comienzo en el Manchester City. Creo que ese fue el mejor momento de mi carrera. Rendía muy bien, estaba en plena forma física y fue una etapa muy especial porque era la primera vez que jugaba en un equipo que competía a ese nivel. Gané mi primer título, la Copa del Rey, y también conseguí dos trofeos Zarra al máximo goleador español de la liga. Guardo muy buenos recuerdos de aquella época.
P: En aquella época trabajó con entrenadores muy buenos: Manolo Jiménez, Unai Emery, Marcelino y Manzano. ¿Quién le dio los mejores consejos?
R: Unai Emery. Me entrenó en mi último año en el Almería y luego de nuevo en el Sevilla. Creo que es un entrenador que realmente sabía cómo sacar lo mejor de mí y cuándo exigirme al máximo. Aquella temporada en el Almería fue fantástica para mí porque supuso mi debut en Primera División.
Luego vino el fichaje por el Sevilla y, tras eso, el giro en mi carrera al fichar por un club como el Manchester City y terminar esa temporada con 31 goles en las dos competiciones en las que participamos. Creo que Emery es uno de los entrenadores que realmente me marcó como jugador.

P: Ahora que usted también trabaja como entrenador, tiene una perspectiva diferente del fútbol. Emery ha ganado mucho, pero aún no ha entrenado a clubes como el Barcelona, el Bayern, el Real Madrid o el Manchester City. ¿Cree que merece entrenar a ese nivel?
R: Creo que podría haber llegado aún más lejos. Es cierto que tiene su propia forma de trabajar, aunque estoy seguro de que ha cambiado un poco con los años. Cuando trabajé con él, era un entrenador que recurría mucho al análisis de vídeo y ponía mucho énfasis en el rival.
No sé si los mejores jugadores de clubes como el Real Madrid, el Barcelona, el City o el Bayern de Múnich se adaptarían fácilmente a su forma de trabajar, porque son extremadamente difíciles de gestionar. Cada entrenador tiene su propia forma de trabajar, y hay que respetarla.
Aprendí mucho de él, pero también sé que era muy exigente. Hay que estar preparado para eso. Si tienes que transmitir un mensaje o ganar un título, tienes que estar preparado para la presión. En algún momento, creo que clubes como esos tendrán que dar ese paso y confiar en un entrenador que encaje bien con cada equipo en particular.
P: En el Sevilla compartió vestuario con Jesús Navas, Frédéric Kanouté, Luis Fabiano y, más tarde, con Ivan Rakitic. ¿Quién le daba los mejores pases?
R: Tuve la suerte de jugar con grandes jugadores. Con Jesús Navas tenía una conexión especialmente buena. Estuvimos juntos cuatro años en el Sevilla y luego otro año en el Manchester City, así que cinco años en total. Rakitic era otro jugador que siempre buscaba al delantero con sus pases.
Pero también tenía una conexión muy especial con José Antonio Reyes. Era un jugador completamente diferente cuando estaba en el campo. Sabía que, cuando recibía el balón, tenía que correr, porque sabía que iba a buscar ese pase hacia delante. También era un futbolista con el que tenía un vínculo emocional muy fuerte, porque nos entendíamos muy bien y me dio mucho apoyo, sobre todo durante nuestra etapa juntos en el Sevilla.
P: La competencia por un puesto en la selección española era increíblemente feroz en aquella época. Pero aun así formó parte del equipo que ganó la Eurocopa 2012. ¿Es ese el mayor logro de su carrera? ¿Y cómo fueron esos años con el equipo nacional?
R: Para mí, el simple hecho de formar parte de un equipo así ya era un privilegio. Incluso cuando no jugaba ni un sólo minuto, era feliz. Me hacía feliz estar con ellos y entrenar con ellos. Tuve la suerte de jugar dos partidos en la Eurocopa, contra Croacia y luego en la semifinal contra Portugal. Pero sabía quiénes estaban por delante de mí: Fernando Torres, (David) Villa, Fernando Llorente.
No jugué mucho, y también hubo partidos en los que jugábamos con Cesc Fábregas como falso nueve. Pero, profesionalmente, ganar ese título fue el mayor logro de mi carrera, y estoy muy contento de haber formado parte de ello.

P: En aquel equipo estaban Xavi, Andrés Iniesta, David Silva y muchos otros jugadores de primer nivel. También ha mencionado a Cesc Fábregas. Al analizar ahora su carrera, no sólo como jugador sino sobre todo como entrenador, ¿ya veía ese potencial cuando jugaba con él?
R: Sí. Hay algunos jugadores que tienen una forma determinada de ver el fútbol, de explicar las cosas y de entender el juego. Se intuye que podrían seguir ese camino. Lo intuí con Xabi Alonso, Xavi Hernández y algunos otros jugadores que más tarde se convirtieron en entrenadores. Con Cesc, sentí lo mismo.
Creo que fue un jugador increíble y, como entrenador, ya está demostrando que entiende muy bien el juego. Creo que irá paso a paso y seguirá creciendo, porque estoy convencido de que tiene un gran futuro como entrenador.
P: ¿Cree que se convertirá en uno de los mejores entrenadores del mundo en poco tiempo?
R: Creo que sí, pero no debemos precipitarnos. Como entrenadores, tenemos que aprender mucho. Cuando has vivido una faceta del fútbol como jugador, sabes cómo gestionar un vestuario porque lo has experimentado en primera persona. Pero el conocimiento y la toma de decisiones son cosas diferentes. Como entrenador, tienes que tomar esas decisiones, hacer cambios, y a veces aciertas y otras te equivocas. Eso es lo que te da experiencia.
Yo también estoy empezando como entrenador y tampoco voy a precipitarme. Espero llegar a lo más alto algún día, pero quiero estar muy bien formado y muy bien preparado para todas esas decisiones. Lo mejor es ir paso a paso, sin dar saltos de gigante, porque así también te puedes hacer daño.
P: Hablemos de Vicente del Bosque. Siempre daba la impresión de ser una persona muy tranquila y serena. Usted fue titular con España en la semifinal de la Eurocopa 2012 contra Portugal. ¿Cómo le dijo que iba a ser titular y cómo vivió ese momento?
R: Así era él exactamente. Recuerdo que estábamos en el hotel. Por la mañana habíamos hecho unos estiramientos, luego fuimos a comer y, después de la comida, me llamó a su habitación porque quería hablar conmigo. Sabía que me iba a decir algo sobre la semifinal contra Portugal, así que me preguntaba qué me diría. Pero él estaba increíblemente tranquilo.
Me dijo que mantuviera la calma, que jugara como había jugado con el equipo y como había entrenado con ellos. Quería que fuera agresivo físicamente debido a los centrales que tenía Portugal en aquel momento, Pepe y Bruno Alves. Eran muy físicos. Sabía que me sentía cómodo con el contacto, los saltos y la lucha, así que me dijo que utilizara mi cuerpo y confiara en mí mismo. Y eso fue lo que pasó.
Llegamos a la final en la tanda de penaltis y, al final, ganamos el torneo. Fue un día que siempre recordaré.
P: Formó parte del grupo que no fue al Mundial. ¿Se sintió decepcionado?
R: ¿Qué se le va a hacer? España siempre ha tenido delanteros muy buenos. Por supuesto que me hubiera gustado ir; no voy a negarlo. En aquel momento, sí, me sentí decepcionado porque había estado marcando goles y había hecho una buena temporada. Pero siempre hay que respetar las decisiones.
Ahora que estoy al otro lado, entiendo que es muy difícil. Tienes que elegir lo que crees que es mejor para el equipo. Quizá en ese momento Vicente pensó que otro jugador era la elección correcta. Pero, egoístamente, como jugador, por supuesto que estaba enfadado y decepcionado. Creo que es totalmente normal. Ahora que estoy en este lado del juego, veo las cosas de otra manera.
P: El Manchester City le llamó en 2013. Marcó 23 goles en su primera temporada antes de que una lesión en el hombro interrumpiera su campaña. ¿Se ha preguntado alguna vez cómo habría sido su carrera si no hubiera sufrido esa lesión?
R: Sí, lo he pensado muchas veces. Creo que la lesión se produjo en un momento realmente desafortunado. Fue en la semifinal contra el West Ham. Habíamos ganado el partido de ida por 6-0 y también íbamos ganando cómodamente el de vuelta. Había marcado dos o tres goles en el primer partido y luego otro par en el segundo. Estaba en racha. En el último minuto, fui a por un balón, intenté luchar hasta el final y me lesioné. El problema fue que no dejé de jugar.
En aquel momento, “Kun” Agüero y (Edin) Džeko también estaban lesionados, así que no teníamos muchas opciones y yo quería seguir dando lo mejor de mí. Pero como no me recuperé como es debido, nunca volví al 100 %. Cuando tienes una lesión y no paras, no puedes rendir al máximo nivel. Kun y Dzeko acabaron volviendo y siguieron marcando goles, y a mí me resultó difícil volver a entrar en el equipo».
P: Ha mencionado a Agüero y a Džeko. ¿Cómo fue competir con ellos? ¿Había rivalidad entre ustedes?
R: No, tuve la suerte de tener una muy buena relación con ambos. Nos entendíamos bien. Ellos llevaban más tiempo allí y yo acababa de llegar, así que cada vez que jugaba, intentaba ayudarles a los dos y ser su amigo, para ayudarles a ellos y al equipo.
Recuerdo haber jugado muchos partidos con Agüero y Džeko. Casi siempre formábamos una combinación muy buena. Esa temporada marcamos más de 100 goles como equipo. Teníamos un centro del campo muy sólido con Yaya Touré detrás de nosotros, jugadores capaces de marcar muchos goles, además de Jesús Navas y James Milner. Fue una temporada fantástica porque ganamos la Premier League y la Copa de la Liga.

P: Agüero, lo ha mencionado y ha compartido mucho tiempo en el campo con él. Como su antiguo compañero de equipo, ¿lo considera uno de los mejores delanteros de la historia de la Premier League?
R: Para mí, es uno de los mejores delanteros de la historia de la Premier League. Por lo que he visto y vivido, ha habido muchos grandes jugadores: Wayne Rooney, Harry Kane y otros. Pero tuve la suerte de jugar con Agüero y de ver la gran diferencia que podía marcar.
Todo parecía fácil cuando él jugaba. Era capaz de marcar, regatear, aguantar el balón y combinarse con sus compañeros con total naturalidad. En ese sentido, para mí, podría ser uno de los mejores delanteros con los que he jugado jamás. Y he tenido la suerte de jugar junto a muchos futbolistas muy buenos.
P: Hemos hablado de Cesc como jugador y como entrenador. Otro de sus antiguos compañeros, Vincent Kompany, está desempeñando ahora un trabajo muy interesante en el Bayern de Múnich. ¿Vio esas cualidades en él cuando era jugador?
R: Sí, veía esas cualidades en Vincent. Como capitán, como organizador, siempre estaba hablando con el entrenador y comunicándose con los jugadores. Pero, para ser sincero, no esperaba que se convirtiera en entrenador tan rápido. Sin embargo, cuando empiezas a acercarte al final de tu carrera como jugador, empiezas a pensar en lo que quieres hacer después.
Creo que estaba muy preparado mentalmente para convertirse en entrenador. No esperaba que progresara tan rápido, pero al final se merece todo lo que ha conseguido gracias al esfuerzo que ha dedicado.
P: ¿Quién fue el rival más difícil al que se enfrentó en la Premier League? ¿Hay alguno que se le haya quedado especialmente grabado en la memoria?
R: Hubo bastantes. Recuerdo a John O’Shea. Creo que jugué contra el Sunderland cuando llegué al Manchester City, y hubo una entrada que se me quedó grabada. Había llovido y había habido una tormenta, así que el campo estaba lleno de barro. La primera jugada fue un pase en largo; creo que lo lanzó Joe Hart, y yo salté para intentar ganarlo. O’Shea vino por detrás y me dio un rodillazo en la espalda cuando ya estaba en el aire. Aterricé en el barro y miré mi camiseta. Pensé: “Para esto es para lo que me he apuntado”.
También había jugadores como Kompany. Recuerdo haber entrenado contra él; era increíblemente agresivo y muy fuerte. En aquella época había muchos jugadores físicos y agresivos. Era difícil, pero la verdad es que me gustaba el contacto. Me gustaba disputar el balón y meterme en duelos, así que no tuve ningún problema con ese aspecto de la Premier League.
P: ¿Y qué ambiente de estadio de la Premier League le ha marcado más?
R: El de Liverpool. Cuando sales al campo y oyes al estadio cantar “You’ll Never Walk Alone”, es uno de esos momentos que realmente te llegan al alma. Hay situaciones en las que, aunque no seas seguidor de ese equipo, puedes apreciarlo de todos modos.
Aquí en Sevilla ocurre lo mismo. Cuando la gente va al estadio y canta junta el himno del Sevilla, aunque no seas de Sevilla, se te pone la piel de gallina porque sabes cómo va a ser ese ambiente. Jugué en el City y en el Middlesbrough, y recuerdo ir a esos estadios y sentir cómo se me ponía la piel de gallina. Son momentos que no se olvidan.
P: Llegó al Valencia en 2014, justo cuando el proyecto de Peter Lim estaba dando sus primeros pasos. Las expectativas eran enormes, pero al final el proyecto no alcanzó todo su potencial. ¿Por qué cree que ocurrió eso?
R: Al final, creo que cuando compras un club, cuando eres el presidente o el propietario, tienes que estar por encima del club y realmente implicado en él. En los dos años que estuve en el Valencia, creo que vi a Peter Lim una o dos veces. Apenas lo vi durante esos dos años. Al final, daba un poco la sensación de que se trataba de comprar un juguete: “Me aburro, compro un juguete, lo dejo aquí, se lo dejo a mi hijo y que lo gestione otro”.
Si compras algo a esa escala, algo que implica a tanta gente y a tantos aficionados, tienes que estar mucho más presente. Tienes que dar la cara, sobre todo cuando las cosas van mal, porque el fútbol conmueve a muchísima gente, para bien o para mal. Y cuando las cosas van mal, se nota aún más. Un club como el Valencia, con su historia, sus títulos y sus finales europeas, no puede ser abandonado por quienes lo dirigen.
Algo tiene que cambiar. Hay que intentar darle la vuelta a la situación. Espero que, de alguna manera, el Valencia pueda salir de esa situación.
P: Durante su etapa en el Valencia también trabajó con Gary Neville. Llegó con una enorme reputación como jugador, pero con muy poca experiencia como entrenador. ¿Cómo reaccionó el vestuario ante su llegada?
R: Además, coincidió con un periodo en el que, por así decirlo, no había nadie que estuviera realmente al mando del Valencia. Su hermano, Phil Neville, también estaba con nosotros; había llegado un poco antes y trabajaba como asistente. Cuando llegó Gary, vimos a un ex futbolista que había ganado tantos títulos con el Manchester United y que había sido su capitán. Pero la situación no era la más adecuada para que él se hiciera cargo del Valencia en ese momento concreto.
El idioma también era importante. Había muchos jugadores españoles. Gary hablaba inglés, aunque estaba aprendiendo español rápidamente, pero la comunicación no era la ideal. A veces había que transmitir el mensaje del entrenador a través de un traductor, y el mensaje no tiene el mismo impacto que cuando el entrenador puede hablar directamente con el jugador.
He jugado en muchos equipos y he vivido en lugares como Dubái y Estambul, así que sé lo difícil que puede resultar cuando un mensaje tiene que pasar por dos o tres personas antes de llegar al jugador. Las cosas, sencillamente, no iban bien, y cuando las cosas no van bien, es muy difícil cambiar la situación. El papel de un ex futbolista puede cambiar cuando se convierte en entrenador, porque entiende el vestuario. Pero el Valencia también es un club difícil para jugar.

P: Una vez dijo que volver a España fue un error. ¿Sigue pensando lo mismo?
R: No me arrepiento de las decisiones que tomé porque todo fue por una razón. Pero sí creo que podría haberme dado un poco más de tiempo en la Premier League. En mi primera temporada marqué 23 goles. En febrero, cuando me lesioné el hombro, ya había marcado esos tantos. Así que tenía prisa, y además en aquel momento tenía circunstancias personales. Vine al Valencia y me separé de mi ex mujer.
Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que parte de la decisión se debió a que me sentía cómodo con el inglés y con la vida en Inglaterra. No fue porque el Valencia fuera un mal club; incluso jugamos la Liga de Campeones. No fue una decisión puramente futbolística. Mi situación personal y mi rendimiento futbolístico en aquel momento quizá se adaptaran mejor a quedarme en la Premier League.
No me arrepiento de haber ido al Valencia. Las decisiones que tomé como futbolista y como persona son mías, y tengo que aceptarlas. De lo único que me arrepiento es de no haberme quedado en la Premier League un poco más. Eso es lo único que me gustaría haber hecho de otra manera; ojalá hubiera confiado un poco más en mí mismo y hubiera seguido creciendo en Inglaterra.
P: Al final volvió a Inglaterra con el Middlesbrough, lo que debió de ser una experiencia muy diferente a la del Manchester City. ¿Cómo fue luchar por la permanencia en lugar de competir por títulos?
R: Era un papel diferente y una experiencia totalmente distinta. En el City, luchábamos por la Premier League y la Liga de Campeones. En el Middlesbrough, luchábamos por algo muy diferente. Pero me sentí muy a gusto en la Premier League. Marqué goles y el equipo era un gran grupo, aunque no lográramos nuestro objetivo.
Middlesbrough es también una ciudad que aprecio y quiero mucho. Fue el lugar donde nació mi hijo, así que siempre tendré un vínculo especial con ella. Mi pequeño es inglés. Dice que es inglés y es seguidor de Inglaterra. Me hace gracia porque nació allí en enero, así que pasó seis meses en Inglaterra. Pero lo tiene muy claro. Dice que es de Inglaterra y que anima a Inglaterra. Cuando Inglaterra perdió, lloró, pero luego ganó España, así que también se alegró por eso.
P: Hablemos del Beşiktaş. Llegó a un club muy diferente a los demás, con grandes jugadores como Pepe, Talisca y Ricardo Quaresma. ¿Cómo describiría a ese equipo?
R: Ese equipo era fantástico. También contábamos con Adriano, con quien había jugado en el Sevilla, Gary Medel, Cenk Tosun, que era delantero de la selección turca, y muchos otros jugadores muy buenos. Es uno de los sitios donde más he disfrutado del fútbol, tanto como jugador como aficionado. El nivel de pasión que rodeaba al equipo era increíble.
Estambul también es una ciudad muy especial. Allí se vive su cultura, el ambiente y la pasión. Es un lugar que te hace sentir las cosas con mucha intensidad. Si alguien me dijera en el futuro que podría entrenar a un equipo como el Beşiktaş, iría allí con los ojos cerrados. Los aficionados viven para el equipo. Generan muchísima emoción y te hacen sentirlo todo, tanto lo bueno como lo malo. Pueden ser bastante radicales, pero creo que eso forma parte de lo que hace que sea una experiencia tan especial. La pasión turca por el fútbol es maravillosa.
P: ¿Fue el estadio del Beşiktaş el más ruidoso en el que ha jugado nunca?
R: Sí, sin duda alguna. Recuerdo aquel primer partido. Desde el momento en que recuperamos el balón, todo el estadio estalló. Creo que mi hijo se volvió un poco gamberro porque le encantaba tanto el fútbol. Tengo un vídeo en el que se le ve golpeando la valla, saltando y gritando. Sólo tenía un año más o menos. Lo pasé de maravilla allí. Es una pena que no ganáramos la liga, porque estuvimos muy cerca esa temporada, pero la experiencia fue increíble.
P: ¿En qué lugar situaría a Ricardo Quaresma entre los compañeros con más talento técnico que ha tenido?
R: Era un jugador excepcional. Tenía tantas habilidades y tanto talento que a veces resultaba difícil para un delantero adaptarse a él. Así era su forma de jugar. A veces, cuando estaba cerca de la grada o en determinadas posiciones, tenías que adaptar tu movimiento a él, en lugar de al revés. Fue uno de los jugadores con más talento con los que he compartido vestuario. Además, tenía mucho carácter y se entrenaba muy duro. Nos hicimos amigos.
A veces nos enfadábamos el uno con el otro durante los partidos por un pase concreto o una decisión, pero así es el fútbol. Cuando estás en el vestuario o en pleno partido, estás rodeado de tanta gente y tantas emociones. Pero es alguien con quien tengo una muy buena relación, y guardo muy buenos recuerdos de mi etapa en Turquía.
P: ¿Cómo compararía la Superliga turca con las demás ligas en las que ha jugado?
R: En cuanto al nivel futbolístico, es una buena liga. Muchos jugadores de todo el mundo han jugado en el Fenerbahçe, el Galatasaray y el Beşiktaş. Han pasado por allí futbolistas de altísimo nivel. Lo que realmente destaca es la pasión: el fútbol, los estadios, el público. En ese sentido, la compararía con España o Inglaterra, aunque, obviamente, la Premier League se mueve a otro nivel desde el punto de vista económico. Pero la Super Lig es una liga muy competitiva.

P: Usted era un delantero centro clásico, un número nueve tradicional. Hoy en día vemos a jugadores como Erling Haaland y Kylian Mbappé, que son un poco diferentes. ¿Cree que el número nueve clásico está desapareciendo del fútbol?
R: Creo que hay menos que antes. Hoy en día se da más importancia a los extremos y a los delanteros por dentro: jugadores como Lamine Yamal y Vinicius, que empiezan por la banda y luego se incorporan hacia el centro. Antes, los extremos no solían jugar con la pierna contraria. Jugaban por su lado natural, recibían el balón y lo centraban. Eso le daba al delantero muchas más oportunidades.
Hoy en día, el delantero no tiene tantas oportunidades porque a menudo se encuentra situado entre los centrales. Antes, los centros llegaban directamente al delantero. Jugadores como yo, (Roberto) Soldado, Llorente y Fernando Torres nos beneficiábamos de ese tipo de fútbol. (Robert) Lewandowski es otro ejemplo. Los delanteros como él solían tener muchas más oportunidades de marcar. A veces puedes conseguir un penalti o un rebote, pero, en general, hoy en día es más difícil para un delantero porque no recibes tantos centros ni balones al área.
P: Ahora es el segundo entrenador del Sevilla Atlético, así que está viviendo el fútbol desde el otro lado. ¿Cómo ha sido esta nueva aventura? ¿Qué está descubriendo desde el banquillo?
R: Como entrenador, tienes que aprender cada día. Hay que aprender a gestionar el grupo, y creo que eso es lo más importante. Cuando eres jugador, a veces puedes limitarte a dejarte llevar. Ahora tienes que tomar decisiones: este jugador sí, este no; este juega, este no. Y tienes que gestionar a los jugadores jóvenes.
Hay que asegurarse de que, cuando un jugador joven vuelva el lunes después de un partido, aunque las cosas no hayan salido bien, no pierda la motivación. Tiene que volver mentalmente preparado para demostrarte que te equivocabas. Muchas veces, un jugador pensará que es el entrenador quien se equivoca, no él. Tienes que hacerle entender que tiene que esforzarse más y seguir mejorando.
También hay situaciones prácticas que se dan en todos los equipos. A veces, 10 minutos antes del entrenamiento, se convoca a tres o cuatro jugadores para que entrenen con el primer equipo. Has preparado una sesión de entrenamiento y, de repente, tienes que cambiarlo todo y adaptarlo al número de jugadores con los que cuentas.
Para mí, vivir eso me está enseñando a tomar decisiones más rápido. Hay que gestionarlo todo: los entrenamientos, los partidos, la plantilla. Así que me lo estoy tomando como un año de aprendizaje. Lo estoy disfrutando; intento ayudar y aportar mi granito de arena, junto con Diego, Juanma y el resto del cuerpo técnico. Quiero aportar mi experiencia y dar mi punto de vista sobre situaciones que quizá ya haya vivido como jugador. Me lo tomo como una etapa de aprendizaje, pero también como una oportunidad para aprender a tomar decisiones rápidas, a ayudar al equipo y a desenvolverme en un entorno que es casi semiprofesional, pero que está a solo un paso del primer equipo de un gran club como el Sevilla.
P: ¿Qué tipo de entrenador quiere ser?
R: Quiero ser un entrenador que intente sacar el máximo partido a sus jugadores y les exija mucho. Quiero que mis equipos jueguen al fútbol, pero tampoco quiero ser terco y decir: “Tenemos que jugar así y punto”. Sé que tiene que haber un plan A, un plan B, un plan C… Hay muchas posibilidades diferentes. Hay que estar preparado para todas ellas.
Algún día, si tengo jugadores capaces de construir el juego desde la portería, lo haré, porque me gusta ese estilo. Pero si no tengo los jugadores adecuados para ello, no lo forzaré. He tenido entrenadores que no contaban con jugadores capaces de construir el juego desde atrás, pero que intentaban hacerlo de todos modos. A veces hay que ser inteligente. Si el portero está constantemente lanzando el balón 60 metros hacia arriba del campo, eso no te convierte en un peor entrenador, portero o defensa. Es simplemente otra forma de jugar, y creo que es tan válida como el estilo que está de moda hoy en día, en el que se coloca a un jugador junto al portero y se construye el juego desde atrás. Si tengo buenos jugadores que puedan hacerlo, espero poder jugar así. Pero si no los tengo, no lo haré.
P: ¿Le gustaría entrenar algún día alguno de los equipos en los que ha jugado?
R: No sé dónde acabaré. Por supuesto que me encantaría entrenar al Sevilla, y a todos esos otros equipos también. También me encantaría probar suerte como entrenador en el extranjero. No cierro ninguna puerta. Como jugador, no tuve ningún problema en marcharme al extranjero, y como entrenador tampoco lo tengo.
P: Por último, quería preguntarle por el Balón de Oro. En estos momentos hay un gran debate en torno a Lamine, Mbappé, Harry Kane y otros. ¿Tiene algún favorito?
R: Sinceramente, no tengo ningún favorito. Tal y como yo lo veo, el jugador que mejor ha rendido en el Mundial puede que no haya tenido necesariamente la mejor temporada con su club, y el jugador que ha tenido una temporada increíble con su club puede que no haya estado tan bien en el Mundial. Al final, es una combinación de todo.
Hay jugadores como Lamine Yamal y Kylian Mbappé que son fenomenales y que, con el tiempo, estarán entre los mejores. También me gusta mucho (Jude) Bellingham. Es uno de los jugadores a los que más disfruto viendo jugar. Quizá su temporada en el Real Madrid no haya sido tan buena como algunos esperaban, pero en el Mundial estuvo excepcional.
Es complicado, porque siempre vas a recibir críticas dependiendo de lo que elijas, ya sea que te centres en los títulos o en las actuaciones individuales. Así que diré que Fabián Ruiz, porque es el que ha ganado los títulos más importantes.
Preguntas rápidas
¿El mejor jugador con el que ha jugado?
David Silva.
¿El mejor delantero de todos los tiempos?
Ronaldo Nazario.
¿El compañero de equipo más divertido que ha tenido?
Coke Andújar, del Sevilla.
¿El rival más difícil al que se ha enfrentado?
Sergio Ramos.
¿El mejor entrenador con el que ha trabajado?
Unai Emery.
¿El mejor estadio en el que ha jugado?
El Sánchez Pizjuán.
¿La etapa más divertida de su carrera?
En el Cádiz.
¿Una palabra para definir su carrera?
Preciosa.
