Centro de datos del Perú-Argentina
La final no terminó como Perú soñaba, pero el camino recorrido merece una lectura que vaya más allá de la última derrota. La selección femenina sub-19 cayó por 3-0 ante Argentina y se quedó con la medalla de plata del Campeonato Sudamericano disputado en Venezuela. Sin embargo, el resultado no borra una campaña que tuvo como punto más alto una victoria memorable ante Brasil ni el objetivo más importante de todos: la clasificación al Mundial de la categoría de 2027.
Los parciales de la final (25-12, 25-12 y 25-15) reflejaron la superioridad argentina en el encuentro decisivo. Las dirigidas por Martín Escudero no consiguieron repetir la intensidad defensiva ni la contundencia que habían mostrado en sus partidos anteriores. Después de cinco encuentros, el balance fue de cuatro victorias y una derrota, suficiente para volver a instalar a Perú en una final sudamericana y confirmar el crecimiento de una generación que todavía tiene mucho por desarrollar.
Brasil, el partido que cambió la historia
La semifinal fue la prueba que terminó de darle dimensión a la campaña peruana. Frente a Brasil, uno de los grandes candidatos al título, la selección nacional respondió en un encuentro exigente que se resolvió en cinco sets. El 3-2, con un contundente 15-7 en el parcial definitivo, aseguró el boleto mundialista y devolvió al vóley juvenil peruano a una instancia que durante años había parecido distante.
El recorrido había comenzado con victorias ante Chile, Venezuela y Uruguay en la fase de grupos. Perú llegó a las semifinales con argumentos deportivos para competir y terminó confirmándolos ante las brasileñas. La final mostró la distancia que todavía necesita acortar frente a una selección más sólida, pero también dejó una certeza: este equipo tiene herramientas para medirse con las principales potencias del continente.
Entre las figuras que explican ese crecimiento aparece Camila Alfaro. La punta de Rebaza Acosta fue una de las principales referencias ofensivas ante Brasil y terminó la semifinal con 22 puntos, 21 de ellos mediante ataques. Su capacidad para asumir responsabilidades en los momentos de mayor presión la convierte en uno de los nombres que conviene seguir de cerca de cara al Mundial.
A su lado, Camila Monge cumplió un papel fundamental. La capitana aportó 16 puntos en la semifinal y llegó al encuentro decisivo con 57 unidades acumuladas en el campeonato. Su liderazgo y participación ofensiva fueron importantes para sostener a Perú durante el torneo, especialmente en los pasajes en los que el equipo necesitó respuestas individuales.
La lista de destacadas también incluye a Catalina Romero y Marcela Manrique. Romero sumó nueve puntos ante Brasil y fue elegida segunda mejor central del certamen, mientras que Manrique recibió el reconocimiento a mejor armadora. Esta última distinción pone en valor su trabajo en la conducción del ataque, una función determinante para que las principales anotadoras encuentren situaciones favorables.
El equipo también contó con el aporte de Tamara Galdós y Kiara Lazo, integrantes de una estructura colectiva que permitió superar la fase de grupos y competir hasta el último partido. El desafío será convertir estas actuaciones en una base de trabajo sostenida y no en un resultado aislado.
Una progresión que invita a mirar el futuro
La medalla de plata tiene un valor adicional cuando se observa el recorrido reciente. Perú terminó cuarto en el Sudamericano de 2022, subió al tercer puesto en 2024 y alcanzó ahora la final. Tres ediciones consecutivas mejorando su ubicación, una progresión que ofrece argumentos para pensar en el desarrollo del vóley femenino desde sus categorías formativas.
Además, la selección vuelve a disputar una final sudamericana por primera vez desde 2018, cuando el campeonato todavía se desarrollaba en la categoría sub-18. El subcampeonato actual recupera ese protagonismo y asegura una oportunidad internacional para que las jugadoras midan su nivel frente a rivales de otras regiones.
El Mundial de 2027 será la siguiente gran prueba. Allí, las peruanas deberán demostrar que el triunfo ante Brasil puede convertirse en un punto de partida para competir con mayor regularidad fuera de Sudamérica. La derrota ante Argentina deja aspectos por corregir, pero también permite identificar el nivel que exige una final continental.
Perú regresa con la plata, una clasificación mundialista y nombres propios que empiezan a construir su camino. El título quedó en manos argentinas. La tarea peruana, ahora, será sostener el crecimiento, fortalecer a sus figuras y transformar esta campaña en el comienzo de algo más grande.
